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Reseña: Los recuerdos de David Foenkinos

Cuando su abuelo muere, el joven narrador se da cuenta de la cantidad de cosas que no ha compartido con él. Decide entonces aprovechar al máximo el tiempo junto a su abuela. La visita a menudo y consigue espantar su soledad y hacerla reír. Hasta que un día, la abuela se fuga de la residencia. El parte en su búsqueda. Asistiremos así a un maravilloso viaje por los recuerdos de una vida, y veremos cómo estos iluminan el presente y el futuro de nuestro protagonista.

¿Qué nos ha gustado?
- Sentimientos al poder: aquellos que ya leyeron La delicadeza, sabrán que David Foenkinos es un auténtico maestro plasmando emociones contenidas y encontradas. Sin embargo, en Los recuerdos el autor francés ha ido más allá de la belleza sensorial que existía en su novela precedente y ha creado en su último trabajo una obra que supera a su antecesora y que atrapa con intensidad y con mucha, muchísima, pureza, todos los sentimientos que se interponen entre los personajes. Una apología de emociones que nos hará vivir, y también sentir, cada acontecimiento de la trama.
- Directo y sin paja: Los recuerdos es una novela de corta extensión que, comparada con la mayoría de las obras que inundan las estanterías de las librerías, puede resultar incluso anormalmente corta. Sin embargo, a Los recuerdos no le faltan ni le sobran ni una solo de sus páginas puesto que Foenkinos sabe condensar toda su historia con una efectividad absoluta, sin perder a cambio ni un solo ápice de su belleza ni de su fuerza. Un buen ejemplo de que una buena novela no necesita superar las 500 páginas para ser considerada una obra maestra.
- Sencillez divertida: la prosa de Foenkinos en Los recuerdos es muy parecida a la que ya disfrutamos en La delicadeza. Un estilo directo, sin grandes cultismos ni exageraciones estilísticas, que hacen primar la esencia de la trama frente a la complejidad innecesaria de la prosa. No obstante, Foenkinos introduce un humor más marcado en Los recuerdos del que existía en La delicadeza lo que aporta un toque más ameno a la trama y unas pinceladas humorísticas que destilan inteligencia e ironía.
- Sin idealismos: a simple vista, puede resultarnos que Los recuerdos es una novela dramática pura y dura, de esas que tienen más de dramón televisivo que de novela realista; pero esta impresión es algo pasajero. Foenkinos consigue mantener la trama dentro de los lindes de la realidad, sin caer en escenas idealistas ni empalagosas que echan atrás a cualquiera. La búsqueda de la felicidad que protagoniza el personaje central se convierte en un reflejo del presente pero también una forma excepcional de reflexionar sobre nuestras existencias y de enfrentarnos a los problemas con una sonrisa de oreja a oreja.

¿Qué no nos ha gustado?
- Lentitud asegurada: Los recuerdos es una novela que tiene que saborearse despacio puesto que la propia trama no incita a la rapidez como tampoco lo hace la prosa de Foenkinos. Para aquellos que prefieran una obra más dinámica, ésta no es una buena opción de lectura.

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