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Reseña: La viola de Tyneford House de Natasha Solomos

Primavera de 1938, Viena ha dejado de ser un lugar apacible tras la llegada al poder de los nazis. La única salida es marcharse, pero no es fácil. Elise Landau lo consigue por medio de un anuncio de trabajo: en la mansión isabelina de Tyneford, en la lejana Inglaterra. Hija de un escritor y de una cantante de ópera, hermana de una virtuosa instrumentista, mimada desde su infancia, Elise tendrá que trabajar de camarera. Ella, que siempre tuvo servicio en casa, no sabe cocinar, ni dar brillo a la plata, ni cera a los suelos, ni servir el té. Tampoco se maneja bien en inglés. En Tyneford se enfrentará a los celos y las envidias, a las humillaciones clasistas, pero también descubrirá el amor. Sus únicos lazos con su hogar son las cartas de su hermana y una viola en la que su padre escondió un manuscrito antes de partir. La guerra se acerca, el mundo está cambiando y Elise también.

¿Qué nos ha gustado?
- Mostrando talento: Natasha Solomos es una escritora excepcional. A través de una prosa sencilla, cargada de detalles visuales, los entornos en los que se mueven los personajes se perfilan frente a los lectores con absoluta nitidez, explotando al máximo el lenguaje lírico y metafórico. Solomos tampoco pasa por alto ciertos toques llenos de humor, como los intentos de los jóvenes mujeres por acercarse al sexo que nos deparará alguna sonrisa discreta.
- Encubriendo las pistas: Solomos mantiene durante toda la novela un constante suspense al encubrir con destreza las pistas que conducen al misterio que se oculta en Tyneford. Es este suspense tan bien llevado lo que impulsa al lector a seguir leyendo, sin que éste pierda la curiosidad y la intriga en ningún capítulo.
- Un escenario de ensueño: el entorno en el que se desarrolla La viola de Tyneford House adquiere tal viveza narrativa que el lector se siente transportado al lugar en el que habita Elise como si formara parte de la historia. Tyneford se transforma en un lugar a medio camino entre una mansión encantada y un espacio de ensueño que supera incluso la historia misma de la novela.
- Alabanza al amor: La viola de Tyneford House es un completo canto al amor. No solo al amor romántico sino también al amor familiar e incluso el amor a un lugar que queda reflejado en el lazo indestructible que crea la protagonista con Tyneford.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una evocación (fallida) de Rebecca: conforme vamos profundizando en La viola de Tyneford House el paralelismo de la trama con la obra maestra de Alfred Hitchcock, Rebecca, es clara. Ya desde el primer párrafo con ese sugerente comienzo en el que la protagonista evoca sus momentos en Tyneford no podemos sino recordar el camino tenebroso con el que Hitchcock inicia su película. Aun así, Solomos no logra dotar a su novela de la misma aura misteriosa que rodeaba Rebecca ni de los giros inesperados del film protagonizado por Laurence Olivier. Al final, La viola de Tyneford House se queda en una copia lejana e imperfecta de Rebecca; un intento fallido, tal vez.

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