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Reseña: La vida iba en serio de Jorge Javier Vázquez

Ese muchacho que llega a Madrid en 1995 arrastrando su maleta, con un contrato para trabajar en una revista del corazón y mil silencios en el recuerdo, poco imagina que pronto será uno de los rostros televisivos más reconocidos de nuestro país. Ese joven que dejaatrás su barrio, su familia y una vida cargada de deseos, miedos y preguntas sin respuesta, no sabe todavía lo poco que tardará en conseguir aquello que anhela: la libertad para ser él mismo, vivir abiertamente su sexualidad, destacar en su profesión y conocer a amigos ante los que abrirse sin reparos ni vergüenza. Ésta es una novela de reconciliación y de recuerdo. Aunque, sobre todo, es la historia divertida, agridulce y evocadora de un protagonista al que todos creemos conocer, pero con una vida interior lúcida e intensa a la que muy pocos han accedido en realidad.

¿Qué nos ha gustado?
- Una autobiografía crítica: La vida iba en serio no es la simple novela sentimental, superficial y rocambolesco que la mayoría de los lectores esperan del controvertido presentador. Detrás de esta primera impresión errónea se esconde una obra muy bien trabajada, que sorprende por lo coherente de su trama y el uso dosificado y pensado de sus recursos. Una sorpresa literaria grata que nos ofrece una visión introspectiva e íntima del presentador de Telecinco.
- Todos implicados en mi vida: uno de los grandes aciertos de La vida iba en serio es el uso de las múltiples perspectivas. Jorge Javier Vázquez utiliza las voces de distintos personajes, entre ellos él mismo, para contar su vida, ofreciendo gracias a ello una perspectiva muy rica y variada sobre una misma realidad. Especialmente interesante es esta técnica cuando el narrador se adentra en su identidad homosexual que queda muy bien recogida por cada uno de los narradores.
- Un estilo correcto: la prosa de Vázquez es otra de las ventajas de La vida iba en serio. El autor opta por un estilo sencillo, casi coloquial, tal vez influenciado incluso por las exigencias televisivas en las que está inmerso el autor, que conduce la trama con efectividad y precisión.
- A buen paso: aunque La vida iba en serio es una novela eminentemente introspectiva, Vázquez consigue enhebrar los acontecimientos de tal forma que el lector no pierde interés en ningún capítulo. Aun así, el ritmo no es tampoco demasiado acelerado y se pueden saborear las disyuntivas del protagonista y disfrutar de ellas sin aburrirnos en el intento.

¿Qué no nos ha gustado?
- Desdibujados: algunos de los personajes secundarios de La vida iba en serio están poco definidos. Dejando al margen a la madre y el padre del protagonista, el resto de figuras no desarrollan el mismo atractivo ni la misma fuerza narrativa de estos y quedan en un segundo plano durante toda la novela.

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