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Reseña: La vida es breve y el deseo infinito de Patrick Lapeyre

Dos hombres enamorados de la misma mujer. Uno casado, en París, el otro soltero, en Londres. Louis Blériot es un individuo curioso, que vive un poco fuera del mundo que le rodea, y que se dedica a la traducción de prospectos técnicos, algo que le supone un insuficiente medio de subsistencia compensado por los sablazos a sus padres, sus amigos y su mujer. Murphy Blomdale es un financiero americano frustrado que vive en Londres. Un día, Blériot recibe una llamada que espera desde hace dos años, la llamada de Nora Neville, la mujer de la que sigue enamorado, la Nora indecisa, la Nora insaciable. Y a partir de ese momento ya no habrá vuelta atrás y ambos sufrirán los vaivenes de un amor que ocupa toda su vida y que les llevará a la tragedia.

¿Qué nos ha gustado?
- Un único protagonista: en teoría, La vida es breve y el deseo infinito posee dos protagonistas claros, Louis Blériot y Murphy Blomdale, los dos grandes enamorados de la egocéntrica heroína, Nora. Sin embargo, desde el punto de vista constructivo, es Blériot el personaje que mejor está cimentado, el más profundo psicológicamente y el que responde a un comportamiento más lógico. En un inicio, puede resultar una figura un tanto incapaz que se ve superado por los acontecimientos pero conforme la trama va desarrollándose, su crecimiento está más logrado que el de su compañero que no llega a completar su atractivo inicial.
- Mezclando la pasión y el misterio: Patrick Lapeyre combina en La vida es breve y el deseo infinito el realismo con unos ligeros toques de suspense que aportan intriga a la trama y mantienen atento al lector. Eso sí. Estos componentes de misterio son tan solo un pequeño complemento al excepcional retrato que Lapeyre hace de la pasión y del romance, verdaderos ejes de la obra.
- Una prosa artística: el estilo narrativo de Lapeyre es magnífico. Lleno de recursos metafóricos y figuras retóricas que enriquecen cada frase y elevan la obra hasta unas cotas que rozan la perfección. Por supuesto, la elección del vocabulario es igualmente excepcional y Lapeyre demuestra que conoce su oficio mejor que bien.

¿Qué no nos ha gustado?
- Deleitándonos pero despacio: La vida es breve y el deseo infinito es una novela que fluye despacio, con un principio muy lento y un desarrollo contemplativo, casi poético que reconstruye la pasión enfermiza de Blériot y Blomdale por Nora sin prisa y con muchas pausas. Evocadora y necesitada de una lectura parsimoniosa que puede desesperar a algún lector.

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