lunes

Reseña: La hipnotizadora de Barbara Ewing

El mesmerismo, la génesis del hipnotismo actual, está en furor en Inglaterra en 1840 y dos actrices desempleadas, Cordelia y Rillie, deciden montar un negocio fraudulento con ello. Cordelia recuerda que su tía solía practicar la hipnosis y se le ocurre la idea de retomar esa herencia familiar y convertirla en un espectáculo. De este modo Cordelia comienza a ejecutar sus supuestos poderes mesmeristas asesorando a las parejas sobre su compatibilidad y otros aspectos íntimos. Sin embargo, al poco tiempo, el espectáculo acaba convirtiéndose en realidad y Cordelia se da cuenta de que sus poderes no son una estafa, sino un auténtico don que hace que ella y Rillie se conviertan en dos de las personas más populares de Londres. Pero cuando todo parece ir mejor que nunca, comienza a sucederse una serie de acontecimientos que hace que Cordelia vuelva los ojos al tortuoso pasado que la atormenta, unos acontecimientos que las vincularán con un escándalo que puede arruinarlas y destruir todo lo que aman.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una belleza marchita pero atractiva: si tuviéramos que destacar un único aspecto de La hipnotizadora, éste sería, sin duda, los personajes. Encabezado por una brillante y carismática protagonista, el elenco cuenta con figuras entrañables, como la divertida Rillie, y extrañas, tal como la aprensiva Regina pero desde luego todas ellas igualmente bien construidas y definidas dentro de la trama.
- Perfecta para los seguidores del romance histórico: La hipnotizadora es una apuesta literaria ideal para aquellos lectores que buscan algo de misterio y, sobre todo, mucho amor, desarrollado todo ello en un escenario histórico que nos invita a viajar en el tiempo a cada momento. Desde luego, Barbara Ewing consigue construir una historia que hará las delicias de quienes ya disfrutaron con autores precedentes como ¡Llama a la comadrona! de Jennifer Worth o El amante japonés de Rani Manicka.
- Despertando las emociones dormidas: la prosa de Ewing logra, a lo largo de La hipnotizadora, evocar sentimientos, intrigas, dramas personales y momentos divertidos utilizando para ello un estilo ameno que fluye sin obstáculos hasta el final de la obra. Una narrativa, en definitiva, estilísticamente impecable
- Un mensaje agridulce: detrás de la historia personal de Cordelia Preston, Ewing construye un trasfondo cargado de simbolismos en el que el lector conocerá de primera mano todo lo mejor y lo peor de la condición humana en una reflexión metafísica e histórica a la que pocos errores pueden sonsacarse.

¿Qué no nos ha gustado?
- Cayendo en la oscuridad: hasta bien entrada la novela, Ewing mantiene el equilibrio de luces y sombras en la trama de forma asombrosa. Pero hacia la mitad, el argumento experimenta un punto de inflexión que vira esta proporción y transforma la obra en un drama histórico, tal vez, demasiado oscuro y cruel.

Artículos relacionados
El silencio de tu nombre de Andrés Pérez Domínguez
Sal en la piel de Suzanne Desrochers
Normas de cortesía de Amor Towles
Todo lo que soy de Anna Funder

0 comentarios :

Publicar un comentario