viernes

Reseña: La corona de hielo de Terry Pratchett

Tiffany Dolorido ya ha cumplido trece años y prosigue su aprendizaje de bruja. Cuando el espíritu del invierno se queda prendado de la joven, le regala rosas de hielo e icebergs, se declara mediante avalanchas, crea copos de nieve en su honor... Y quiere que Tiffany permanezca a su lado en este mundo gélido y escarchado, para siempre. Aunque cuenta con la ayuda de brujas veteranas tan sabias y entrometidas como Yaya Ceravieja y Tata Ogg, por no hablar de esos simpáticos y diminutos borrachines pendencieros, los Pequeños Hombres Libres, será Tiffany quien finalmente tendrá que dar con la solución a sus líos amorosos... o la primavera no volverá jamás.

¿Qué nos ha gustado?
- Ahondando en el alma: la mayoría de los personajes de La corona de hielo ya aparecieron en Un sombrero de cielo pero es realmente en este último trabajo de Terry Pratchett donde les conocemos en profundidad. El escritor inglés se adentra en el corazón de Tiffany más allá de la visión superficial que nos ofreció de ella en la novela precedente, mostrándonos detalles de su personalidad de manera más tridimensional. Por otro lado, la introducción de Wintersmith no hace sino añadir atractivo al elenco de la novela ya que, aunque, en esencia, esta figura puede ser vista como el antagonista por excelencia de la novela, su historia particular y el cuidado con el que Pratchett construye su personalidad, le convierten en uno de los personajes más carismáticos de La corona de hielo.
- Un recorrido por la adolescencia: el eje temático esencial de La corona de hielo es la adolescencia ya que a lo largo de toda la obra –y utilizando a los dos protagonistas centrales como canal conductor– Pratchett presenta al lector una visión amena y tierna del paso de la infancia a la madurez, imprimiendo una visión realista y casi paternal. Tal es el peso que tiene la adolescencia en La corona de hielo, que la novela, en sí misma, bien puede considerarse una obra de maduración en la que se imbrican elementos fantásticos y románticos en un segundo plano.
- Seguirás riéndote: aunque La corona de hielo es una obra que se aleja de los tópicos más habituales de los libros de Pratchett, lo cierto es que el escritor inglés conserva intactas todas las características más distintivas de su narrativa, como el uso de las metáforas y los juegos constantes de palabras. Pero, sobre todo, lo que más se aprecia en La corona de hielo es la presencia indiscutible de ese toque humorístico tan propiamente Pratchett, que convierte este libro en una novela divertida, cargada de carcajadas, que nos deparará más de un momento entretenido.
- Inmejorable: La corona de hielo es una de esas obras que, según vas adentrándote en sus páginas, te percatas del nivel narrativo-literario que posee cada frase escrita. Y es que el último trabajo de Pratchett es no solo uno de los más brillantes que han salido de sus manos sino también una obra de obligada lectura, que deslumbra por su preciosa trama y su cuidada construcción, digna de un maestro de las letras.

¿Qué no nos ha gustado?
- Siendo exigentes…: los lectores más afilados pueden encontrar en la escasa presentación espacial de La corona de hielo un motivo de crítica. Realmente, Pratchett pasa por alto muchas de las contextualizaciones, lo que a veces da la impresión de que la trama está menos definida en el espacio que sus predecesoras. Pero, eso sí, la fuerza de la trama, acaba supliendo cualquier defecto en este sentido.

Artículos relacionados
El dragón de hielo de George R.R. Martin
En el corazón del bosque de John Boyne
El Atlético invisible de Terry Pratchett
El bosque mágico de Lev Grossman

0 comentarios :

Publicar un comentario