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Reseña: La caja negra de Michael Connelly

¿Qué relación puede guardar un asesinato reciente con un crimen acontecido dos décadas atrás? El inspector Harry Bosch debe plantearse dicha pregunta cuando, por alguna extraña razón, la investigación de un homicidio le hace regresar a la peor época que recuerda de su larga trayectoria profesional: las revueltas raciales que arrasaron Los Ángeles en 1992. A medida que avance en el nuevo caso, Bosch deberá volver sobre aquellos turbulentos días en que la ciudad pareció volverse loca y en los que una joven fotógrafa murió bajo extrañas circunstancias. Quizá la resolución del crimen del presente sea también la respuesta a aquella muerte jamás resuelta del pasado.

¿Qué nos ha gustado? 
- Sigue en alza: después de tantos thrillers escritos por Michael Connelly uno podría empezar a pensar que poco o nada le queda a este autor para sorprender al lector. Pero lo cierto es que la larga experiencia de Connelly no hace sino confirmar que su capacidad para innovar sigue intacta. En La caja negra, el autor vuelve a presentarnos una trama entretenida y cautivadora en la que el escritor norteamericano no deja escapar a su público en ningún momento mientras mantiene en alza las investigaciones policiales que tanto caracterizan sus obras.
- Creciendo y creciendo: Harry Bosch es uno de esos personajes que siempre consiguen arrancar una sonrisa al lector. Desde que apareciera por primera vez, hace ya casi una década, Connelly no ha dejado de imprimir a su figura estrella complejidad, evolución y riqueza interior y en La caja negra este crecimiento alcanza una mayor perfección. Bosh resultará más cercano que nunca, humano en sus defectos y tan fuerte y decidido como siempre. Sin duda, el alma esencial de la obra.
- Una simbiosis perfecta: en La caja negra, Connelly crea una mezcla inmejorable entre una prosa efectiva, sin grandes florituras estilísticas, y una trama rápida, en la que prima el entretenimiento frente al lucimiento, y que hará las delicias de los aficionados de Connelly y también de los fans más incondicionales del género thriller.

¿Qué no nos ha gustado?
- No más jazz, por favor: en La caja negra la presencia de los grupos y la música jazz juegan un papel esencial dentro de la trama. No obstante, las disertaciones teórico-musicales que Connelly introduce acerca de este tipo de música resultan, en ocasiones, excesivamente concretas y complejas para el lector; desde luego, innecesarias para la comprensión de los acontecimientos.
- Perdiendo conexión: algo que sí se eche en falta en La caja negra con respecto a sus predecesoras es la falta de riqueza de las relaciones personales. En su ultimo trabajo, Connelly no presta tanta atención a las conexiones particulares que existen entre los diferentes personajes –algo que se aprecia, sobre todo, en la relación personal entre Bosch y su hija– sino que las sacrifica a favor de la resolución del caso, verdadero núcleo de la obra.

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1 comentarios :

Qué desastre de novela. ¿Quien pudo decir: .."es el heredero de Raymond Chandler"???? Como ejemplo además de trillada la trama, tenemos mil párrafos incongruentes, como ejemplo de frases mal traducidas: "...incluso así era muy poco frecuente que dijeran nada a la policía..."?????? Y etc, traducciones por el estilo. Y lo peor es que la publiciten como "ha sido galardonada con el prestigioso VI Premio RBA de Novela Negra. Comparemos esta novela contra "La rubia de ojos negros" y tendremos claro la diferencia entre cima y sima.

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