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Reseña: Cristal de Sam Savage

Una editorial encarga a Edna la redacción de un prólogo para la edición de una novela de su difunto marido. Edna empieza entonces la escritura de lo que se convertirá en un libro propio. Frente a la máquina de escribir, Edna se pierde en un maratón de introspección en el que se mezclan las reflexiones filosóficas con el humor. Sobre la marcha, Edna va tejiendo la historia de su matrimonio y el retrato de una mujer incapaz de romper las cadenas de su soledad. ¿Es Edna una víctima de un marido excesivamente ambicioso o es simplemente una neurótica? ¿Homenaje o venganza? Es el lector quien debe decidir.

¿Qué nos ha gustado?
- La soledad de la vejez: Edna, la protagonista y casi la única figura narrativa de Cristal, es un personaje que se deja querer. Su vida, marcada por la soledad y la incomprensión, llega al lector con intensidad y convierte a Edna en una mujer cercana a su público, que consigue arrancar comprensión e, incluso, tristeza, en todo aquel que se adentra en Cristal.
- Viviendo la soledad: Cristal es una novela que gira por completo alrededor de la soledad y, sobre todo, cómo afecta ésta a las personas conforme la vejez va haciendo mella. La dramática situación de Edna se convierte en una clara metáfora de esto pero también en un canto encubierto a la familia, la amistad y el amor que se entremezclan en el retrato de aislamiento y confusión en el que vive la protagonista.
- Belleza estilística: Cristal está escrita con sentimiento pero también con talento narrativo y cuidado lingüístico. Sam Savage atesora con mimo cada vocablo que escoge, dejando claro en todos los párrafos que nada está allí por azar, e imprime a las descripciones una fuerza dramática y emocional tan destacada que convierten Cristal en la mejor obra que ha salido de las manos de Savage hasta la fecha con mucha diferencia.

¿Qué no nos ha gustado?
- No me cuentas nada: Cristal es una novela en la que realmente no existe un argumento claro, ni unos acontecimientos hilados unos con otros a modo de historia. En realidad, el último trabajo de Savage es más bien un monólogo en el que la protagonista principal divaga entre cuestiones trascendentales y problemáticas humanas mientras reflexiona sobre ellas con minuciosidad. Aquellos lectores que busquen algo más de acción o, simplemente, algún acontecimiento más allá de la espiral de pensamientos de un personaje, ésta no es su novela.

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