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Reseña: Volver de Toni Morrison

El cuerpo de un amigo destrozado por la metralla, la voz de un hombre que pide clemencia, la mano de una niña que asoma escarbando entre la basura para encontrar algo de comer... Hay imágenes que vuelven una y otra vez a la mente de Frank Money, un veterano de la guerra de Corea que ahora vuelve a Estados Unidos en busca de olvido y afecto. Corren los años cincuenta del siglo pasado y las heridas de Frank no son solo físicas: su patria es racista, su familia ha acumulado mucho odio, y el regreso parece más un camino hacia el infierno que una vuelta al hogar. Su destino es Georgia porque Frank quiere rescatar y devolver a casa a su hermana Cee, casada con un chulo que la abandonó a los pocos días de la boda, y empleada en casa de un médico sin escrúpulos. Es la determinación por salvar a esa mujer frágil lo que llevará a Frank a asumir sus culpas y saldar cuentas con lo que fue su vida.

¿Qué nos ha gustado?
- Transformando el estilo: el cambio más significativo que se aprecia en Volver con respecto a las anteriores novelas de Toni Morrison es la importante modificación que ha sufrido su narrativa. Y es que este último trabajo carece de la musicalidad de sus antecesoras, de esa elección meticulosa del lenguaje que tanto alabamos en Una bendición y, sobre todo, de la poética que tenía la narrativa personal de la autora. Esta transformación ha perjudicado, sin duda, la calidad prosística de Volver pero también la ha hecho más asequible a los lectores, que ya no se verán tan sobrepasados por la prosa densa, compleja y cargada de figuras retóricas de la escritora norteamericana.
- Compaginando varias vidas: aunque la mayoría de los capítulos están narrados desde la perspectiva de Frank, Morrison también juega en Volver con el punto de vista múltiple para presentar a través de los distintos personajes una misma realidad. La autora crea la transición entre estos relevos de perspectiva de una forma fluida y natural, sin que el lector llegue ni siquiera a percatarse de ellos, lo que contribuye a reforzar la estructura de la obra y la buena construcción de la misma.
- Háblame: una de las peculiaridades de Volver es la forma tan particular que tiene Morrison de presentar los acontecimientos dentro de la obra. Es el propio protagonista, Frank, el que dirige directamente su atención y sus palabras a la autora, como si uno y otra formaran dos identidades separadas pero interconectadas. Esto permite no solo otorgar a Frank una mayor entidad dentro de la obra sino que también aporta más importancia a algo de lo que, habitualmente, el lector no es consciente: el mismo acto de narrar a través de un autor la vida de unos personajes que intentan emular la vida humana con todas sus virtudes y defectos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Seguimos divagando sobre lo mismo: Volver es una novela que vuelve a ahondar, una vez más, en el tema literario estrella de Morrison. La reflexión sobre el significado del hogar es, una vez más, el núcleo central y único de la novela y toda la trama mantiene esta reflexión como espolón de proa, de la misma forma que Morrison hizo en Beloved y en La canción de Salomón. Algún cambio temático en este sentido habría aportado algo más de originalidad a la obra y la habría diferenciado de sus antecesoras.
- Sin conexión: la última novela de Morrison es tan corta –apenas 150 páginas– que el lector es incapaz de desarrollar una conexión sólida con los personajes. No hay tiempo suficiente para sentir aprecio por ellos; ni siquiera para aborrecerles. Pero esto no es tanto un error de caracterización que pueda achacarse a Morrison sino más bien una limitación propia de la extensión que resulta insuficiente y exigua.

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