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Reseña: Me encontrarás en el fin del mundo de Nicolas Barreau

El atractivo Jean-Luc Champollion es el propietario de una galería de arte en París. Acostumbrado a tener éxito con las mujeres, su única ambición es disfrutar de la vida en compañía de hermosas damas y de Cézanne, su adorado perro dálmata. Un día, Jean-Luc recibe una misteriosa carta de amor... sin remitente. Intrigado, acepta el juego que le propone la desconocida y, sin pensárselo dos veces, inicia con ella una deliciosa correspondencia por e-mail. Por supuesto, lo único que quiere es descubrir la identidad de esa mujer que tantos detalles conoce de su vida y a la que nunca ha visto en persona... ¿o tal vez sí? Evidentemente, el destino tiene otros planes...

¿Qué nos ha gustado? 
- Lectura amena: Me encontrarás en el fin del mundo es un libro que se lee en apenas una tarde, tal vez incluso en unas horas para los lectores más rápidos. Y es que, al igual que La sonrisa de las mujeres, el último trabajo de Nicolas Barreau es una obra amena y entretenida con la que se nos pasará el tiempo casi sin darnos cuenta y con la que no tendremos oportunidad de aburrirnos gracias a su distendido y dinámico ritmo argumental.
- Una historia atractiva: en este segundo libro, Barreau se esmera más en el realismo de los acontecimientos y en la explosión sentimental de los protagonistas hasta conseguir que el argumento resulta más convincente y atractivo que el de su predecesora.
- Una pizca de misterio: Barreau introduce en Me encontrarás en el fin del mundo unas interesantes dosis de suspense e intriga argumental, a través, sobre todo, del personaje de Principessa. La misteriosa identidad de esta figura, que permanece en el anonimato durante la mayor parte de la obra, se convierte en un aliciente para el lector, que se verá empujado por la trama para descubrir quién es realmente la remitente de las cartas que Jean-Luc recibe.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Un personaje que no llega al lector: el protagonista de Me encontrarás en el fin del mundo es una figura por la que el lector no consigue sentir nada –ni aprecio ni odio– puesto que su personalidad no despierta las emociones de quien lee su historia en ningún momento. A veces, resulta demasiado vano, demasiado superficial, como para que sus decisiones tengan alguna repercusión más allá de las páginas en blanco de la obra.
- Un estilo sin cambios: desde el punto de vista estilístico, Me encontrarás en el fin del mundo mantiene la narrativa empastada que ya empleó en La sonrisa de las mujeres, con frases excesivamente largas en las que el lector acaba perdiéndose y expresiones francesas que tendrán poca utilidad para aquellos que desconozcan la lengua francófona.

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