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Reseña: Martes de hielo de Nicci French

Frieda Klein había pensado que ya no tendría que trabajar con la policía en ningún otro caso. Hasta que el inspector Karlsson llama de nuevo a la puerta de su consulta en un gélido febrero londinense. Han encontrado el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición en el piso de Michelle Doyce, una mujer de edad avanzada con un peculiar desorden mental. La policía ignora quién es el muerto, cómo pudo llegar hasta allí y qué le sucedió, y no logran entender a Michelle. Karlsson espera que Frieda pueda acceder a las verdades enterradas entre el confuso parloteo de la anciana. Poco a poco, haciéndola hablar y escuchándola, Frieda descubre pequeñas pistas que la conducirán a identificar al muerto: un hombre con un pasado muy misterioso, cuyo asesinato implica a varios sospechosos. Desentrañando quién dice la verdad y quién no, la psiquiatra va acercándose gradualmente al asesino...

¿Qué nos ha gustado?
- Una precuela necesaria: aunque Lunes amargo no es, ni de lejos, tan buena novela como Martes de hielo, en algunos capítulos, la lectura de la primera novela de Nicci French se hace realmente necesaria. Las relaciones personales y algunas líneas argumentales que el autor inició en Lunes amargo se mantienen en Martes de hielo por lo que no resultará fácil seguir la trama sin antes entender de dónde proceden algunos de los detalles presentes en ella.
- La protagonista que queríamos: en Martes de hielo el personaje de Frieda solo podía calificarse como decepcionante. Sin embargo, en su último trabajo, French soluciona gran parte de las limitaciones que su protagonista poseía en su novela precedente, dotándola en Martes de hielo de una mayor evolución narrativa, una creciente naturalidad y un atractivo más sólido del que poseía en su debut literario.
- Un crimen por resolver: Martes de hielo posee una trama muy bien construida, llena de suspense y giros improvistos que mantendrán al lector atento a cada página de la novela sin esfuerzo. Desde luego, French sabe cómo jugar al despiste con su público y también cómo mantener la tensión en alza para que el crimen que centra la obra nos atrape por completo.
- Manteniendo el ritmo: aunque Martes de hielo posee una trama en la que no dejan de suceder acontecimientos, French dispone el argumento de tal forma que el lector nunca tiene la sensación de sentirse sobrepasado por toda esta cantidad de información. Al contrario. El autor conserva a la perfección el equilibrio entre dinamismo y ritmo sin que nunca uno llegue a aventajar al otro.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un final que puede acortarse: algo que no tiene mucho sentido en Martes de hielo es el alargamiento innecesario que French hace de la conclusión de la novela. Aunque el autor resuelve el misterio de forma muy satisfactoria, atando todos o casi todos los cabos sueltos, el autor introduce unas 60 páginas de más para desarrollar, aparentemente, la trama de la siguiente obra. Algo que no arruina el argumento de Martes de hielo pero que bien podía haberse suprimido para ahorrar al lector material fuera de contexto.

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