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Reseña: Firelight de Sophie Jordan

Además de ser una joven independiente, rebelde y decidida, Jacinda es una draki, una descendiente de dragones capaz de adoptar forma humana para vivir entre los hombres sin llamar la atención. Un día pone en peligro a su tribu rompiendo una de sus leyes más sagradas, y para evitar el castigo se ve obligada a huir con su familia al mundo de los mortales, donde, poco a poco, su draki morirá y ella se convertirá en una humana más. Sin embargo, Jacinda no está dispuesta a renunciar a su esencia sin luchar, aunque para ello deba acercarse al mayor de sus enemigos, un atractivo y enigmático cazador de drakis que, con una simple mirada, despierta todos sus instintos.

¿Qué nos ha gustado?
- Una trama para amantes del romance fantástico: el argumento de Firelight se centra, sobre todo, en la evolución de Jacinta, mientras intenta adaptarse a su nueva vida en la Tierra, y los eventos que se desencadenan por su presencia en territorio humano. Todo esto se combina con bastante acierto, en una progresión de acontecimientos que no resulta demasiado dinámica pero que tampoco aburre por su lentitud y en la que no faltarán ni la fantasía ni el romance. Una novela pensada para entretener que hará las delicias de los seguidores de obras precedentes como Cazadores de sombras de Cassandra Clare o La chica de fuego y espino de Rae Carson.
- Cada uno con su estilo: uno de los elementos que más destaca en Firelight son sus personajes. Jacinta y Will son dos figuras que consiguen desligarse de tópicos y típicos y erigirse dentro de la novela como protagonistas sólidos y bien construidos. El resto de figuras también logra desarrollar algo de particularidad a lo largo de la obra lo que aporta a la trama un importante valor diferencial.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un atisbo de originalidad fallido: durante los primeros capítulos, Firelight destaca por lo original de su premisa. De hecho, pocas novelas mantienen esa mezcla tan interesante entre dragones, humanos, leyendas y mitología. Pero, por desgracia, después de la huída de Jacinda a la Tierra, la historia se vuelve convencional, muy del estilo crepusculiano: chica nueva conoce y se enamora de chico encantador y guapísimo, solo que en esta ocasión sustituyendo los vampiros por los dragones. Se echa en falta que Sophie Jordan profundice más en el mundo del que procede la protagonista antes de introducirnos en el entorno de institutos y fiestas que tan bien conocemos ya.
- Conexiones desconectadas: Jordan inserta en Firelight numerosas relaciones entre los personajes pero pocas de ellas están sustentadas con cierta coherencia. El romance entre Will y Jacinda, por ejemplo, resulta un tanto descafeinado, más cercano a un amor imprevisto, surgido de la nada, que a una conexión progresiva, puesto que el lector ni siquiera ve cómo o cuándo los sentimientos entre ambos personajes cuajan realmente.
- Una prosa mecanizada: el estilo de Jordan resulta, en algunas ocasiones, demasiado frío, casi mecánico, y las emociones que sus palabras desprenden son, prácticamente, nulas. Se echa en falta algo más de sentimiento en los diálogos y, sobre todo, una importante dosis de evocación en las descripciones.

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