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Reseña: El atlas de las nubes de David Mitchell

¿Puede el amor, el poder del bien incluso en la adversidad, perdurar más allá de la vida que conocemos y prolongarse a través de siglos y lugares? Seis vidas se entrecruzan aquí de forma inesperada a fin de dibujar un mundo, profético y extraño a la vez, en el que la historia se puede reescribir. Los seis protagonistas de la novela, ajenos a la trascendencia de sus acciones, tienen un papel mucho más relevante en la posteridad de lo que pueden imaginar, en escenarios tan disímiles como un viaje por la Polinesia a bordo de un galeón en el siglo xix, la California de los años sesenta, o una isla en un futuro postapocalíptico. Todos ellos comparten un destino común, el afán de poder que se sucede una civilización tras otra, y la búsqueda del amor como salvación.

¿Qué nos ha gustado?
- Conectando géneros: la trama de El atlas de las nubes es, en realidad, una suma de relatos independientes que abarcan en sí mismos una amplia variedad de épocas, países y, sobre todo, géneros. De hecho, cada historia está enmarcada dentro de una temática propia –humor gracias a la línea argumental de Timothy Cavendish; histórico a través del personaje de Luisa Rey; o ciencia-ficción con el relato ambientado en Corea que trata sobre los clones humanos– lo que contribuye a que la trama sea de lo más variada y polivalente para cualquier gusto literario.
- Parodiando los clichés: uno de los grandes aciertos de El atlas de las nubes es el caricaturismo que Mitchell imprime a los tópicos propios de cada género. El autor no solo se limita a jugar a su antojo con los temas propios de cada temática sino también a parodiar los rasgos más característicos de estas.
- Entremezclando historias: Mitchell hace una labor excepcional en cuanto a la construcción narrativa de las diferentes historias que conforman el argumento. La trama particular de cada una de ellas posee una profundidad única –casi metafísica en algunos casos– que nos invita a reflexionar sobre muy diversos asuntos trascendentales mientras los acontecimientos se desenvuelven. Pero no solo eso. Mitchell construye las seis historias que forman la novela entrelazándolas entre sí de tal forma que el lector nunca tiene la sensación de estar leyendo relatos dispersos e inconexos sino una trama única que se desarrolla a lo largo de los siglos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un estilo complejo: la prosa de David Mitchell en El atlas de las nubes es bastante compleja, muy en la línea de autores precedentes como Don DeLillo. El autor se pierda a veces en grandilocuencias literarias que pecan de excesiva densidad y confusión. Esto transforma el ritmo global de la obra en una secuencia muy lenta de capítulos, que no llega a aburrir al lector como para hacerle abandonar la lectura, pero que sí dificulta, en determinados capítulos, el dinamismo de los acontecimientos.
- Paciencia al principio: el primer capítulo es, sin duda, el más pesado y enmarañado de todos cuanto tiene El atlas de las nubes. Un principio muy desalentador con el que puede incluso que el lector se sienta desanimado y tentado a abandonar la lectura. Por suerte, conforme avancemos en el segundo episodio, la trama empieza a ganar interés y el mal sabor de boca inicial no tardará en quedar atrás. Asi que no perdamos la paciencia y superemos ese capítulo inicial tan poco afortunado porque el esfuerzo merecerá la pena.

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