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Reseña: Destripador de Stefan Petrucha

Carver Young sueña con convertirse en detective a pesar de haber crecido en un orfanato donde solo las novelas policíacas y su habilidad para forzar cerraduras podían alimentar tal anhelo. Sin embargo, cuando lo adopta el detective Hawking, de la mundialmente famosa agencia Pinkerton, Carver no sólo tiene la oportunidad de dar con su padre biológico sino que se encuentra en el centro de un caso real: se trata de dar con un cruel asesino en serie que tiene a Nueva York sumida en el pánico. Sin embargo, al ir conociendo los recovecos del caso, se da cuenta de que es peor de lo que jamás pudo imaginar, y que pone en cuestión su compromiso con el señor Hawking y la agencia Pinkerton. Crece el número de víctimas, la investigación resulta horripilante y Carver tiene que decidir: ¿dónde reside su auténtica lealtad?

¿Qué nos ha gustado?
- Investigamos y crecemos: la trama de Destripador es una mezcla entre novela negra con toques de thriller y relato de maduración, en el que se combina a partes iguales el suspense y el aprendizaje personal, utilizando, de vez en cuando, algunos toques de fantasía y relato sobrenatural. Stefan Petrucha conjuga a la perfección todos estos elementos temáticos para crear un argumento muy variado que no nos decepcionara y al que permaneceremos atados hasta el final.
- Prepárate para la conclusión: el final que Petrucha ha ideado para Destripador es sencillamente espectacular. No solo se concluyen todas las incógnitas que van abriendose a lo largo de la trama sino que se introducen además giros improvisados que dejaran al lector con la boca abierta.
- Volviendo a una época pasada: Petrucha consigue capturar el ambiente, la atmósfera y la vida de la época en la que se desarrollan los acontecimientos a la perfección. Además, la incorporación de elementos propios del steampunk unido a ciertos toques llenos de imaginación aportan a la novela un escenario inmejorable para los acontecimientos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Investigando pero despacio: el ritmo de Destripador es demasiado lento. Petrucha desarrolla los acontecimientos como si los protagonistas los estuvieran viviendo a cámara lenta, algo que resulta exasperante y que, desde luego, perjudica al suspense imperante en el argumento.
- ¿Sientes algo?: en Destripador se echa en falta una mayor profundidad en cuanto al apartado sentimental de los personajes. Petrucha no termina de dotar a los personajes de unas emociones claras que, en la mayoría de los casos, resultan desconcertantes. La muestra mas clara es la relación de Carver con determinados personajes que linda, a ratos, en el romance, y en otros momentos en la mera lealtad.

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