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Reseña: Desconexión de Neal Shusterman

La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos, también conocida como «Guerra Interna», fue un conflicto prolongado y sangriento que concluyó con una resolución escalofriante: la vida humana se considerará inviolable desde el momento de la concepción hasta que el niño cumpla los trece años, entre los trece y los dieciocho años de edad, sin embargo, los padres pueden decidir «abortar» a su hijo de modo retroactivo... con la condición de que el hijo, desde un punto de vista técnico, no muera. Al proceso por el cual se acaba con él al mismo tiempo que se le conserva con vida se le llama «desconexión». Actualmente, la desconexión es una práctica frecuente y socialmente aceptada.

¿Qué nos ha gustado?
- Horror fascinante: la premisa narrativa sobre la que se basa Desconexión es, sencillamente lo mejor que tiene la novela. Neal Shusterman combina la opresión propia de las novelas distópicas con algún que otro giro propio del suspense, manteniendo de base una idea original y diferente, terrorífica por lo realista que resulta pero fascinante al mismo tiempo, que hará que el lector no pueda dejar de leer casi desde el principio de la novela.
- Un final sorprendente: aunque los últimos diez capítulos de la novela flojean en cuanto a atractivo y fuerza narrativa, la conclusión de Desconexión es espectacular. Poco previsible, con giros imprevistos y con un cierre que deja al lector con ganas de más. Sin duda, Shusterman ha hecho una labor excepcional para culminar su último trabajo.
- Para los seguidores de Katniss: Desconexión es una novela perfecta para lectores que ya disfrutaron, en su momento, con obras previas como Los juegos del hambre de Suzanne Collins o con Divergente de Verónica Roth. El último trabajo de Shusterman combina gran parte de los ingredientes de estos libros aunque con una premisa narrativa más compleja y madura y una mayor carga de suspense que sus predecesoras.

¿Qué no nos ha gustado?
- No me dejas conocerte: los constantes cambios de perspectiva a los que Shusterman somete a la trama, hacen que el lector no solo encuentre difícil hilvanar los acontecimientos de la historia sino que complica, de igual forma, la conexión con los personajes. A veces, da la sensación de que es imposible acercarte lo suficiente a los personajes como para conocerlos en profundidad.
- Perdiendo interés: durante la mayor parte de la novela, Shusterman hace una labor excepcional para mantener en alza el dinamismo de la trama y el interés de la misma. Sin embargo, a partir de la mitad de la obra, algunos capítulos pierden la fuerza y el atractivo que tenían los iniciales, volviéndose, en algunos casos, un tanto tediosos y repetitivos.

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