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Reseña: Cada día de David Levithan

Cada mañana, A despierta en el cuerpo y la vida de una persona diferente. Nunca hay aviso previo de dónde ocurrirá o quién será el e legido. Pero A ya se ha hecho a la idea de ello, incluso tiene una serie de normas que sigue para vivir: nunca involucrarse. Pasar desapercibido. No interferir. Todo está bien hasta la mañana en la que A se despierta en el cuerpo de Justin y conoce a la novia de este, Rihannon. A partir de ese momento, las normas a través de las cuales se ha guiado siempre dejan de tener sentido. Porque, finalmente, A ha encontrado a alguien con quien de verdad quiere estar... un día, y otro, y el día de después.

¿Qué nos ha gustado?
- Profundidad y buena construcción: David Levithan consigue aunar en Cada día un concepto narrativo interesante –que mezcla premisas ya vistas en la literatura actual pero aportándoles un toque diferente–, y un trasfondo reflexivo a través del cual el lector reflexiona sobre diversos temas trascendentales como la humanidad, el racismo y, muy especialmente, el amor. Todo ello con una estructura muy bien pensada que sustenta la originalidad de la obra y aporta coherencia a la propuesta de Levithan.
- Retorciendo palabras: a nada que leamos poco más de diez páginas de Cada día no tardamos en percatarnos de la gran capacidad prosística que Levithan tiene. El autor norteamericano saborea con calma cada palabra que introduce en la obra, concediéndoles, además, una fuerza y una efectividad absoluta.
- Un personaje ambivalente: el protagonista de Cada día es una figura curiosa, que no puede catalogarse como femenino o masculino, y del que, realmente, poco o nada sabemos. Pero, a pesar de ello, Levithan le dota de una voz propia, fuerte y sensible, que conduce la historia con firmeza, y que hace que A pueda catalogarse, fácilmente, como uno de los personajes más interesantes y perfectos de la literatura juvenil más reciente.
- Un final inmejorable: Cada día no pierde el ritmo de los acontecimientos en ningún capítulo, haciendo que la trama gane en dinamismo y atractivo con cada página que leemos. Este buen desarrollo culmina en una conclusión que, aunque triste, no podía ser más perfecta para la historia. Un cierre espectacular que, sin duda, dejará al lector con un excepcional sabor de boca.

¿Qué no nos ha gustado?
- Desorientado: el cambio constante de cuerpo al que el protagonista se ve sometido de forma involuntaria, puede resultar un tanto desorientador al principio. Cuesta un poco hacerse a la idea de que, en realidad, el personaje central no es nadie y que su existencia se basa en una transmigración constante de alma que le lleva de un cuerpo a otro, de una vida a otra, modificando una y otra vez su apariencia y su presente.

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