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Reseña: Sal en la piel de Suzanne Desrochers

París, siglo XVI. Laure fue arrebatada de los brazos de sus padres y vive en el hospicio de la Salpêtrière junto a otros desharrapados. Gracias a la amabilidad de una protectora, ha aprendido a leer, escribir y coser, pero Laure desea tener algún día su propio taller de costura. Así, tras la muerte de una de sus compañeras, decide tomar la iniciativa y escribe una carta a la corte pidiendo ayuda para dejar el hospicio y cumplir su sueño. Sin embargo, la respuesta que recibe es, cuando menos, inesperada: el rey ordena que las huérfanas de la Salpêtrière mayores de edad sean enviadas a las tierras del nuevo continente conquistadas por Francia (el actual Quebec) para casarse con los soldados y los colonos. Laure y una de sus mejores amigas son enviadas junto con otras ochocientas mujeres. Tras una durísima travesía, la llegada a tierra firme resulta decepcionante y todas ellas deberán acostumbrarse a las nuevas circunstancias. Debido a las durísimas condiciones de vida, la mejor amiga de Laure muere y la deja completamente sola. Entonces, es acogida por unas monjas para que se recupere del duro golpe. En la congregación, conoce a Deskaheh, un joven indio por el que se siente atraída.

¿Qué nos ha gustado? 
- Nativos y franceses: Suzanne Desrochers logra en Sal en la piel una contextualización muy bella del entorno francés en el que vive Laure, sin escatimar en todo lujo de detalles históricos y sociales propios de la época. Igualmente excelente es la visión que la autora ofrece de la cultura indígena con la que se encuentra la protagonista en Canadá gracias, sobre todo, al respeto y el colorido con el que Desrochers rodea a los nativos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Melancolía excesiva: las circunstancias y sufrimientos personales por los que atraviesa Laure hacen que su existencia se vuelva cada vez mas triste conforme avanza la novela. Su infelicidad contagia de forma irremediable el tono de la novela que se vuelve, a partir de la mitad de la obra, demasiado sombrío y oscuro, poco apto para aquellos que busquen una lectura alegre para levantar el ánimo.
- Sin Canadá: contrariamente a lo que se esperaba, Desrochers concede muy poca importancia dentro de la novela a la estancia de Laure en Canadá. Después de toda la incidencia que se hace sobre este viaje mientras la protagonista está en Francia, sorprende que la autora pase por alto la vida canadiense de la protagonista con tanta ligereza.
- Frialdad femenina: Laure es un personaje que decepciona la mayor parte del tiempo por lo fría y distante que resulta con el resto de personajes. Parece como si Desrochers la hubiera construido sin emociones en su interior y sus respuestas y acciones son en ocasiones tan calculadas que parecen proceder de una máquina de hielo en vez de una persona de carne y hueso.
- Emociones evaporadas: a pesar de que la trama de Sal en la piel está basada en una historia de emociones encontradas y sentimientos, pasiones y sufrimientos, la fuerza emocional que Desrochers imprime a los acontecimientos queda un tanto desnatada. El lector no siente la intensidad que debería desprenderse de los sucesos que centran la vida de Laure sino solo una pequeña parte de estos; insuficiente, por otro lado, para empatizar con las experiencias de la protagonista y sentir lo que ella siente.

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