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Reseña: Nunca volverás de Hans Koppel

Si te atreves a leer esta novela… nunca volverás. Mike, su esposa Ylva y su hija Sanna viven en una casa en Helsingborg, en el sur de Suecia. Una tarde, tras el trabajo, Ylva no vuelve a casa. A medida que pasan las horas su preocupación va en aumento. Pasados unos días, al darla por desaparecida, la policía comienza a investigar. Ylva está secuestrada a pocos metros de allí, en la casa de sus vecinos; esa pareja mayor que se mudó hace unos meses al barrio y que parece tan normal. La máxima crueldad es que la pareja ha instalado una cámara en la casa de Ylva, y esta puede ver todo lo que acontece allí en la pantalla que corona su precaria habitación. Impotente, grita ante una pantalla que le muestra en directo la que hasta ahora era su vida cotidiana, una vida de la que ha dejado de ser protagonista.

¿Qué nos ha gustado? 
- Insertados en el terror del cautiverio: Nunca volverás es un thriller que sabe explotar al máximo el dramatismo personal y, sobre todo, el terror psicológico con cada capítulo. Y es que el confinamiento al que se enfrenta la protagonista no solo nos ofrece algún que otro susto imprevisto sino también una importante carga de tensión psicológica que insertará en el lector una dosis, nada desdeñable, de nerviosismo, mientras presencia la complicada situación a la que se enfrenta la protagonista y su marido.
- Centrándonos en el sufrimiento: Nunca volverás es una novela de personajes y de sentimientos puesto que el núcleo de su trama no se encuentra tanto en el análisis de las relaciones entre los personajes –que quedan, de hecho, un poco desdibujadas– ni en el estudio del entorno y la sociedad, sino en el sufrimiento que implica un secuestro tanto para la víctima como para su familia –en este caso, en el marido de ésta–. Una trama, por tanto, más introspectiva que exteriorista.

¿Qué no nos ha gustado? 
- La conveniencia de lo imprevisto: algunos de los acontecimientos que integran la trama de Nunca volverás resultan, en ocasiones, demasiado convenientes, como si el autor hubiera sacado un as debajo de la manga en el último momento para solucionar los entuertos en los que él mismo ha introducido a los personajes. No es algo demasiado habitual durante los primeros dos tercios de la obra pero sí se convierte en una desagradable tendencia a seguir en las últimas páginas.
- Un final que intenta justificar lo imposible: el último capítulo de Nunca volverás es una conclusión pobre y muy inconsistente que, desde luego, no cierra, en absoluto, la trama de forma convincente y que deja al lector con la sensación de que Hans Koppel ha intentado utilizar el final como pobre justificación de los acontecimientos desarrollados en el argumento más que como un desenlace efectivo y coherente.
- Circunstancias desapacibles: los abusos de los que es objeto la protagonista aportan a la novela un cierto toque desagradable que puede no ser del agrado de todos los lectores. Y es que Koppel no escatima en detalles escabrosos que dotan a los acontecimientos de un claro realismo pero que resultan, en algunos capítulos, excesivos para algunos paladares literarios.

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1 comentarios :

Yo llevo pocos capítulos y la verdad es que a veces me parece muy duro, no suelo dejar un libro por terminar pero con este me lo estoy pensando...

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