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Reseña: Me deseó felices sueños de Massimo Gramellini

Una obra apasionada y vital, inolvidable y liberadora, que transmite el coraje y fuerza de un escritor, capaz de volcar en estas páginas toda una vida de recuerdos, emociones y verdades ocultas. Una reflexión íntima sobre el dolor de la pérdida, inteligente y lúcida, que alerta de los peligros de eludir la verdad y reconforta con su mensaje de fe en la vida. Un impresionante relato acerca de la muerte de la madre, una historia de pérdida y de búsqueda de la felicidad. Esta novela está dedicada a todos aquellos que han perdido algo importante en la vida —un amor, un trabajo, un tesoro— y que, intentado esquivar la verdad, se han perdido a sí mismos. Es la historia de Massimo, un niño de ocho años que camina de puntillas por la vida, con la cabeza baja, porque tanto el cielo como la tierra le asustan, y que tiene que aprender a afrontar el dolor más grande, la pérdida de su madre.

¿Qué nos ha gustado? 
- Ponte en mi lugar: lo mejor que tiene Me deseó felices sueños es la aparente facilidad con la que el autor italiano traslada al lector desde su lugar de lectura hasta el alma del protagonista, para hacerle vivir y sentir, con intensidad y realismo, todos los sentimientos de desesperanza y amargura por los que atraviesa Massimo. Tal vez porque Me deseó felices sueños es, en parte, una autobiográfia del autor, Gramellini se revela como un auténtico maestro en eso de plasmar emociones y, aún más importante, hacerlas sentir.
- Directo y sin rodeos: Me deseó felices sueños es un libro de gran intensidad, en el que se deja entrever un tono sentido y dramático, cargado de sutileza pero también de fina ironía. Gramellini logra capturar todos los pesares por los que él mismo atravesó siendo niño de forma directa y muy sencilla, evitando las florituras innecesarias, y optando por una prosa, que a veces resulta poco pulida, pero que en el fondo, es puro realismo.
- En la mente de un niño: la perspectiva que ofrece Gramellini de la visión infantil de la pérdida es inmejorable. A través de las vivencias, de los miedos y de las esperanzas de Massimo, el autor italiano reconstruye con meticulosidad la forma de pensar de un niño y su reacción ante la ausencia materna hasta conformar un retrato precioso y conmovedor sobre la infancia y la muerte.
- Buscando mi yo: por debajo del dramatismo que encierra, Me deseó felices sueños es una novela de búsqueda personal y descubrimiento interior; una obra que invita al lector a reflexionar sobre la melancolía y sobre el ser individual y que acaba convirtiéndose en un canto optimista a la vida, a la esperanza y a la lucha por seguir adelante a pesar del dolor de la pérdida.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Perdiendo fuerza según crecemos: Me deseó felices sueños abarca la vida de Massimo desde su infancia hasta su madurez, mostrando al lector en el proceso la evolución del personaje y la influencia que la pérdida materna tuvo sobre la formación de su personalidad. Sin embargo, la perfección narrativa de los primeros años, esos en los que Massimo es aún un niño que se esconde del mundo para evitar ser el centro de atención y el objetivo de miradas lastimosas, supera con creces los años de Massimo como adulto, menos afinados y carentes de la riqueza argumental de las décadas de infancia.

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