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Reseña: Los tatuajes no se borran con láser de Carlos Montero

Asia es una adolescente como muchos otros: medianamente responsable, guapa, deportista y con un entorno familiar absolutamente normal, en el que apenas choca que sus padres, como tantos, estén divorciados.Su mayor preocupación, como ocurre con la mayoría de muchachas de su edad, es que el chico que le gusta se ? je en ella y para eso está dispuesta a hacer lo que sea. Literalmente. Asia vivirá una experiencia que la marcará y que cambiará para siempre su vida y la de los que la rodean. Una novela durísima que desvela y denuncia sin tapujos los abismos de una sociedad obsesionada por el hedonismo y que ha hecho del “todo vale” su bandera. No querrás, pero te sentirás aludido.

¿Qué nos ha gustado? 
- Los problemas de los más jóvenes al descubierto: Carlos Montero echa mano en Los tatuajes no se borran con láser de realismo y autenticidad a la hora de retratar la vida adolescente. El escritor español elude con tino los estereotipos y los clichés que resultan tan recurrentes –y atractivos– cuando se habla de adolescencia hasta conformar una imagen de la juventud transparente, en la que quedan muy claros los problemas más habituales de las nuevas generaciones y las trabas, sociales y personales, a las que se enfrentan cada día
- Reflexionando sobre la televisión: Los tatuajes no se borran con láser no es solo una novela sobre problemáticas sociales –o mejor dicho sobre el trasfondo de la juventud–, sino que es también una interesante reflexión sobre el poder mediático de la pequeña pantalla. A través del personaje de Quique –el guionista de una serie ficticia que causa furor entre los protagonistas de la novela–, Montero invita al lector a recapacitar sobre la relación que existe entre las imágenes sociales que se proyectan en los medios y los jóvenes y cómo estos se ven influidos por los mensajes subliminales que reciben de la televisión cada día. Una reflexión interesante, y desde luego, con trascendencia, que nos hará platearnos muchos interrogantes.
- La adolescencia desde todos los ángulos: lo mejor que tiene Los tatuajes no se borran con láser es la multiplicidad de perspectivas que Montero nos ofrece sobre una misma realidad. La visión de los más jóvenes que intentan, medio confundidos, hacerse cargo de la responsabilidad que requieren sus actos; pero también la panorámica de los padres que luchan por entender la situación de su hija, sin mucho éxito al principio. Esta diversidad de puntos de vista ofrece al lector una imagen más rica y diversa de la juventud que no se queda en un mero retrato superficial sino que ahonda en todos los implicados de forma simultánea.
- Una novela con reminiscencias de guión televisivo: desde luego, en Los tatuajes no se borran con láser, Montero no puede encubrir su profesión más allá de las diez primeras páginas. La rapidez con la que la trama se mueve, la ausencia de descripciones empastadas, el lenguaje directo y claro y, por supuesto, los diálogos cortos y efectivos dejan entrever la labor como guionista que Montero desempeña al margen de su faceta como escritor. Una mezcla que, sin embargo, no afecta a la calidad literaria de Los tatuajes no se borran con láser.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Empezando con pies de plomo: el principio de Los tatuajes no se borran con láser parece estar pensado para invitarnos a abandonar la lectura de un momento a otro. Los acontecimientos son demasiado lentos y los personajes no terminan de sintonizar con el lector. No es hasta casi la mitad de la novela cuando, finalmente, el argumento empieza a coger ritmo hasta llevarnos, eso sí, hasta un final sorprendente y muy bien construido que compensa, con creces, el sopor inicial.

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4 comentarios :

me gustó mucho este libro de Carlos Montero, quizá no estoy muy de acuerdo con lo del inicio que es pesado, de hecho me parece que hace una introducción muy buena para conocer a los personajes y relacionarlos entre ellos.

simplemente genial!, hacía mucho tiempo que un libro no me atraía de esta forma de hecho no hice ninguna pausa en su lectura es uno de esos libros que lees en el sillón junto a la ventana de hecho me sucedió algo muy gracioso justo al acabarlo y se que quizá sea sacar fuera de contexto las cosas pero justo cuando leí el final recordé el principio y no pude por menos que llevar a mi mente uno de esos cuentos de Poe donde el mismo final era el comienzo. Estupendo!, quizá este libro es más terrorífico si cabe por darnos cuenta que varias de las situaciones del libro no son tan descabelladas y las tenemos a la vuelta de la esquina. Sin duda Carlos Montero ha conseguido una fiel seguidora.

que premio ganó este libro?

No recuerdo si la novela en sí tiene un premio... El que seguro obtuvo en su día un galardón es el autor. El Premio Ondas en el año 2009 por la serie Física o Química de la que él fue guionista principal.

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