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Reseña: Las joyas del paraíso de Donna Leon

La gran dama del crimen, se une a otra gran dama, en este caso de la ópera, Cecilia Bartoli, en un proyecto sin precedentes para redescubrir a un genial compositor del siglo XVII imlicado en un famoso crímen de la época. El resultado, Las joyas del Paraíso, una novela negra apasionante que investiga el sesinato que cambió la historia de la ópera y cuyas consecuencias llegan hasta hoy. Ambientada en Venecia y con una experta en ópera del Barroco como protagonista, Donna Leon ha escrito una novela magistral, como la mejor aria, aquella en la que cada nota, cada protagonista, esconde su propio secreto.

¿Qué nos ha gustado? 
- Venecia de nuevo: Venecia ha sido siempre el escenario preferido de Donna Leon y en cada una de sus anteriores trabajos se aprecia a la perfección la pasión que este espacio despierta en la escritora. En Las joyas del paraíso, la ciudad de los canales, vuelve a tener un protagonismo esencial dentro de la trama con una ambientación que mantiene la fuerza de antaño; no tanto como para suplir la lista de fallos que posee el libro en sí pero, al menos, consigue que el lector disfrute del paisaje mientras está entregado a la lectura.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Perdiendo estilo: la prosa de Leon deja mucho, muchísimo que desear en Las joyas del paraíso. Y no solo por el hecho de que la escritora parece haber olvidado su antigua capacidad narrativa, que nos permitía adentrarnos en el alma misma de los acontecimientos, sino también porque su elección de palabras resulta muchas veces contradictoria. Sirva como ejemplo la antítesis que parece rodear los sentimientos de Caterina hacia Venecia: por un lado, el propio personaje reconoce estar encantada con la ciudad; y, por otro, no deja de plagar sus descripciones con adjetivos que no resultan, precisamente, halagadores. En fin, Leon no encuentra en Las joyas del paraíso su voz narrativa.
- Exceso didáctico: siempre es de agradecer que los escritores intercalen en sus novelas pequeñas pinceladas de cultura para que el lector pueda ampliar sus conocimientos sobre un campo de su interés o sobre un terreno que desconoce por completo. Pero, en el caso de Las joyas del paraíso, Leon sobrepasa con creces el límite del didactismo narrativo. La novela parece un ensayo operístico, demasiado especializado, poco explicativo y cargado hasta arriba de referencias, nombres, lugares y todo un largo etcétera de datos, que solo pueden ser entendido por aquellos que tengan un vasto conocimiento previo de la ópera y la música barroca. El resto de los mortales, se quedará a medio camino: sin aprender y sin comprender nada más allá de lo esencial.
- ¿Esto es suspense?: Leon siempre ha sido conocida por sus novelas de suspense –véase la serie de novelas protagonizadas por Brunetti– en las que los componentes de tensión y misterio no podían faltar. En teoría, Las joyas del paraíso sigue esta misma línea pero, en la realidad, esto es solo algo figurado. Desde luego, el nivel de suspense de la última novela de Leon está bajo mínimos y los pocos intentos de la autora por aportar algo de intriga –por ejemplo, el misterioso individuo que vigila a Caterina mientras ésta está inmersa en su investigación– no pasan de tentativas infructuosas sin éxito.
- Eclipsada: si Leon pretendía convertir a Caterina en la sucesora literaria del carismático y siempre querido Brunetti, solo podemos pedirle que se replantee esta idea. Caterina no solo carece por completo de personalidad sino que es una figura que es incapaz de despertar el interés del lector. Simplemente ha tenido la suerte de liderar el elenco de personajes de Las joyas del paraíso pero, desde luego, este honor no se lo ha ganado gracias a su desbordante atractivo.

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1 comentarios :

Estoy totalmente de acuerdo con el crítico. Nunca llega algo que realmente te implique, te haga seguir leyendo, y se hace farragoso.
Los protagonistas están descritos de manera que no tienen nada especial, ni interesante.

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