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Reseña: La vidente de Lars Kepler

Lars Kepler vuelve a explorar, como lo hizo en El hipnotista, lo más oscuro y esotérico de la psicología humana.En todo el mundo la policía ha recurrido a médiums espirituales y espiritistas cuando se han encontrado con casos especialmente difíciles.Ocurre varias veces al año y, sin embargo, no hay ni un solo ejemplo documentado de que un médium haya contribuido a resolver ningún caso. Una chica es asesinada en un centro para jóvenes de conducta autodestructiva. La sospechosa es una chica de su misma edad que se ha dado a la fuga. La policía está convencida de que la fugada es la culpable. Joona Lina se resiste ante la versión oficial e inicia una investigación por su cuenta. La persecución es cada vez más intensa. Pero nadie escucha a la vidente, a pesar de que habla con los muertos.

¿Qué nos ha gustado? 
- Críticas encubiertas: aunque La vidente es una novela de suspense pura, Lars Kepler –seudónimo tras el que se ocultan los autores Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril– aprovecha la trama de asesinatos en serie para introducir, además, unas interesantes pinceladas de crítica social. Las propias historias personales de las jóvenes ingresadas en el centro de menores ponen de manifiesto de forma indirecta problemas familiares y personales de hondo calado social al igual que la presencia de un asesino en serie tan despiadado como el que encontramos en esta novela, que sirve de igual forma para reflexionar sobre la influencia que tiene la sociedad en la creación de estos asesinos.
- Tensión en aumento: la trama de La vidente está pensada para que el lector se vea cada vez más inmerso en la historia. Kepler construye los acontecimientos de forma ascendente, incrementando de forma paulatina pero inexorable, la tensión de la trama, las sorpresas que se esconden con cada nuevo giro de los acontecimientos y la incertidumbre, hasta crear un relato muy dinámico que recupera lo mejor de la literatura negra.
- Un protagonista como los de antes: Kepler ha optado en La vidente por un personaje central normal y corriente, que no se ve atormentado por dilemas personales ni preguntas existenciales, como Mikael Blomkvist en la serie Millennium, sino que tiene como máxima aspiración la consecución de la justicia y la perfección en su trabajo. Un protagonista que, aunque no es perfecto –cabezota donde los haya y, tal vez, demasiado ingenuo a veces– si consigue desligarse de la imagen típica que están adoptando los héroes de las novelas escandinavas para adoptar su propia personalidad.
- La intranquilidad del lector: el estilo de Kepler en La vidente recuerda en cierto modo al que ya presentaba el autor en El hipnotista: una prosa pausada pero no en exceso, que desgrana con destreza cada situación, cada pista, cada acontecimiento, mientras crea alrededor del argumento un aura de suspense envolvente y casi asfixiante. Todo ello con una narrativa a la que pocas, o casi ninguna pega, puede sonsacarse.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Dentro de un asesinato: la forma que tiene Kepler de insertar al lector en los asesinatos y en el universo de macabras preparaciones que el homicida lleva a cabo resulta muy realista. Tal vez demasiado realista para los lectores más sensibles con este tipo de detalles puesto que el autor no escatima en referencias morbosas que aportan un cierto aire gore a la trama y que puede no ser del agrado de todos.

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