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Reseña: Hijo del fuego de Sherrilyn Kenyon

Hijo del fuego Sherrilyn Kenyon Syn ha sido instruido para ser un ladrón informático, pero un día descubre un secreto que estuvo a punto de acabar con su vida. Desde entonces, se ha dedicado a huir y a formarse como uno de los asesinos más peligrosos del universo. Shahara Dagan, por su parte, es una de las mejores de su raza y la única de su generación que ha sobrevivido al férreo entrenamiento que la ha convertido en rastreadora de asesinos. Pero ni siquiera eso la ha preparado para el encuentro con Syn. Ella es la única capaz de llevarlo ante la justicia, pero no cuenta con que él es íntimo amigo de sus hermanos, a los que ha ayudado en numerosas ocasiones. Si lo salva, la vida de ambos estará en peligro. La cacería acaba de empezar…

¿Qué nos ha gustado? 
- Primando la ciencia-ficción: en este segundo libro, la ciencia-ficción prevalece sobre cualquier otro género y, aunque durante los primeros capítulos sí nos toparemos con alguna que otra escena de luchas y peleas como las que había en Hijo de la noche, a partir de la mitad de la obra los escenarios futuristas y los robots serán lo más habitual en Hijo del fuego. Sin embargo, aquellos a los que este género tan particular no les hace demasiada gracia, pueden estar tranquilos. Sherrilyn Kenyon no abusa de recursos ni de efectos propios de esta temática sino que utiliza el género, simplemente, como un trasfondo original para desarrollar los acontecimientos.
- Con un objetivo en mente: si en algo ha mejorado la saga La Liga es en los personajes. Al menos en Hijo del fuego las figuras narrativas mantienen una mayor consistencia y una meta más clara para guiar sus acciones. Mención aparte merecen los dos protagonistas. La pareja Syn-Sahara es un dúo explosivo, más carismático de lo que fueron sus antecesores en Hijo de la noche y, desde luego, dos de los mejores personajes que han salido de las manos de Kenyon. Sin duda, el lector disfrutará al máximo con el cinismo de Syn y la fortaleza emocional de Sahara.
- Menos peleas: a diferencia de Hijo de la noche, su secuela no posee las altas dosis de acción que vimos en la primera novela de la saga La Liga. Por el contrario, en Hijo del fuego prima más el desarrollo evolutivo de los personajes y, sobre todo, sus emociones y sus pasados particulares, que pasan a ser el núcleo central de la trama.
- Una trama para engancharse: con la saga La Liga, Kenyon ha dado una vuelta de tuerca al género del romance, incorporando elementos –como los heredados de la ciencia-ficción– que aportan un toque muy particular a la trama y la hacen muy diferente del resto de novelas de la misma temática. Además, el argumento no nos hará perder el interés en ningún momento y nos resultará muy fácil quedar atrapados por los acontecimientos y los personajes.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Volviendo sobre los mismos tópicos: el peor fallo de Hijo del fuego es su esporádica caída en estereotipos y soluciones manidas que convierten la trama, a veces, en una sucesión de hechos trillados hasta la saciedad. En algunos capítulos se echa en falta una mejor construcción narrativa que evita esta repetición de clichés.

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