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Reseña: Enclave de Ann Aguirre

Nacida en el segundo holocausto, Deuce, de 15 años, no conoce vida más allá de su profundo enclave subterráneo, donde su gente se gana peligrosamente la vida a pesar de los monstruos ocultos en los túneles. En el enclave creen que el mundo de la superficie es inhabitable, y la joven confía en este saber popular transmitido por los mayores. El más anciano de todos ellos ha vivido hasta los 25 años, y ya a los 15 Deuce se considera a medio camino de la tumba. La protagonista lleva toda su vida entrenando para ganarse el honor de formar parte de los Cazadores, una posición de elite cuya misión es proteger al enclave. Pero cuando se convierte en una cazadora, se da cuenta de ciertas cosas que no cuadran.

Deuce y su compañero, Fade, descubren que los alrededores del enclave han sido diezmados por los monstruos de los túneles, que parecen estar cada vez más organizados. Sin embargo, los ancianos se niegan a escuchar y, poco a poco, su fe en ellos empieza a mermar.
Más tarde, Deuce se enfrentará a una terrible elección: permitir que su mejor amigo sea castigado por un crimen que no cometió, o sacrificarse en su lugar.

¿Qué nos ha gustado? 
- Sumergidos en un mundo apocalíptico: el escenario distópico en el que se desarrolla la última novela de Ann Aguirre es una de las principales razones por las que el lector se siente inmerso en la historia de Enclave desde los primeros compases de la trama. Gracias a la magnífica contextualización de la autora, el universo que rodea a Deuce y compañía se percibe como un entorno vivo, muy real y cercano, que nos sorprenderá por su extraña belleza y nos aterrorizará por los secretos que esconde.
- Acción, acción y acción: la trama de Enclave es un continuo ir y venir de acontecimientos, peleas y luchas personales cuyo único objetivo es la supervivencia en un mundo peligroso y plagado de amenazas. Prácticamente cada capítulo nos ofrece escenas cargadas de acción –sin excesiva violencia, por otro lado, y con un, nada desdeñable, toque de suspense como aderezo– que nos mantendrán atados a la novela de Aguirre y nos proporcionarán unas interesantes horas de entretenida lectura.
- Amor paso a paso: los sentimientos que surgen entre Fade y Deuce resultan creíbles y, ante todo, realistas. Aguirre no edifica la relación que se fragua entre estos dos protagonistas a base del tan repetido recurso del amor a primera vista y las descripciones eternas de la belleza propia y ajena, sino que se fundamenta en una reciprocidad mutua muy bien construida, progresiva y gradual, que no cae en imposibles ni en idealismos en ningún momento.
- ¿Una posible sucesora?: muchas han sido las novelas que han intentado rivalizar con la trilogía de Los juegos del hambre desde que en 2008 Suzanne Collins publicara la primera novela de la serie. Pocas, sin embargo, lo han conseguido. La propuesta post-apocalíptica de Aguirre –aunque no tiene el efecto de novedad con el que sí contó la serie protagoniza por Katniss Everdeen–, resulta una más que posible sucesora de Los juegos del hambre, puesto que combina los mismos ingredientes que ésta pero añadiendo, además, una trama más dinámica y rápida que la de las novela de Collins.

¿Qué no nos ha gustado? 
- A falta de unos retoques: en su prosa, Aguirre confía demasiado en lugares comunes y en expresiones carentes de profundidad que deslucen el poder narrativo de la trama de Enclave en determinados pasajes. Sobre todo, se echa en falta una mayor riqueza léxica y lingüística en lo tocante a la manifestación de los sentimientos de la protagonista que, muchas veces, no pasa de meras frases manidas sin calado.

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