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Reseña: El retorno de Sebastian Fitzek

Un abogado de éxito. Un niño de diez años enfermo, con un secreto que no puede guardar. El niño necesita ayuda: «Maté a un hombre con un hacha. Hace 15 años.»Y dice que tiene pruebas. Pruebas que son cadáveres. ¿Cómo sabe dónde están enterrados? El abogado Robert Stern, siguiendo las indicaciones del niño, encontrará los cadáveres y se verá inmerso, sin quererlo, en una investigación policial. ¿Cómo podrá demostrar que él no tiene nada que ver con los crímenes? Además, un desconocido se pondrá en contacto con él, lo amenazará de muerte si acude a la policía y asegurará que tiene información sobre el paradero de su hijo, muerto diez años atrás… ¿Quién es ese hombre misterioso? ¿Por qué conoce detalles de su vida, por qué lo amenaza? ¿Qué vinculación tiene con los cadáveres?

¿Qué nos ha gustado?
- Como siempre: para aquellos que ya hayan leído El experimento, la anterior novela de Sebastian Fitzek, bastará con decir que El retorno mantiene la misma fuerza narrativa y parecido tejido de suspense que su antecesora, lo cual significa que es una obra que derrocha efectividad y buen hacer. Para quien aún no haya disfrutado con el autor alemán y quiera pasar unas horas al borde del miedo durante la noche de Halloween, El retorno es, sin duda, la mejor opción que nos ofrecen las editoriales para esta celebración.
- Terror en estado puro: El retorno es una de esas novelas que, aunque estés cómodamente escondido en la seguridad de tu casa, te hará sentir vulnerable. Fitzek despierta, una vez más, todos nuestros temores como solo él sabe hacer, incluyendo unas interesantes dosis paranormales que incrementarán al tensión más allá de lo vivido en El experimento.
- Ritmo endiablado: la trama de El retorno es lo suficientemente rápida como para evitar que el lector se aburra o se sienta sobrepasado por los acontecimientos. Fitzek no incide en largas descripciones ni en frases retorcidas y complejas sino que opta, por el contrario, por una prosa dinámica y segura, que no echa mano de muchas palabras para hacernos sentir el miedo más absoluto conforme vamos leyendo.
- Cultivando el terror y la realidad: aunque El retorno es una novela de terror psicológico pura y dura, Fitzek aprovecha la trama para insertar unas leves pinceladas de crítica social que combinan, de forma bastante adecuada, con el argumento principal y no desentonan del trasfondo de suspense. Así, disfrutaremos con igual intensidad de la investigación de Robert y de lo que este protagonista va encontrando a su paso: un Berlín sórdido en el que la venta de menores y el trato denigrante de enfermos estará a la orden del día.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un protagonista como los de siempre: Robert es un personaje central que peca de anodino. Su personalidad –el típico investigador en plena crisis existencial que no sabe hacia dónde conducir su vida– ya está demasiado vista en la literatura y sus acciones no consiguen sorprendernos ni sobrepasar las reacciones que se esperan de este tipo de figura narrativa.

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