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Reseña: Cosmópolis de Don DeLillo

A sus veintiocho años, Eric Parker es multimillonario y asesor de inversiones. Un día de abril de 2000 se enfrenta a dos desafíos: apostar su fortuna contra la subida del yen... y ganar, y cruzar la ciudad en su limusina para cortarse el pelo... y llegar con vida. Durante su viaje, una odisea contemporánea fascinante, queda atrapado en un atasco producido por: la llegada del Presidente a la ciudad, el funeral de un ídolo de la música, el rodaje de una película y una violenta manifestación política.

¿Qué nos ha gustado?
- Reflexionando sobre verdades y mentiras: Cosmópolis es una novela con un claro carácter abstracto en la que el lector no deja de toparse con toda una serie de preguntas existenciales sobre el mundo, el sistema capitalista, la soledad del hombre en la sociedad de las nuevas tecnologías y el bienestar personal. Toda la trama está al servicio de estas cuestiones trascendentales y los acontecimientos se disponen por y para ellas, sin que exista trama más allá.
- Un estilo insuperable: la prosa de Don DeLillo es lo mejor que tiene Cosmópolis. Frases cortas, directas a la mente del lector, con un significado cargado de dobles sentidos, un estilo desenfadado y despreciativo con la sociedad que rodea la novela, y una elección selecta y minuciosa del vocabulario. Desde luego, una narrativa precisosista, poco empastada, por otro lado, que no pierde efectividad ni contundencia en ningún momento.
- Hermano de Patrick Bateman: la similitud de Cosmópoliscon American Psycho de Bret Easton Ellis es más que obvia. Ambas novelas se basan, de hecho, sobre la misma premisa: un protagonista –Patrick Bateman o Eric Packer– que tiene poder y dinero pero cuyo ego acaba empujándole hacia un torbellino de equivocaciones y malas decisiones. Eso sí. En el caso de Cosmópolis, DeLillo se apiada más de su personaje que Ellis del suyo y la trama de su novela concluye con un toque de esperanza que no existía por ningún lado en American Psycho.
- Irracionalidad neoyorquina: toda la trama de Cosmópolis se desarrolla en un único día en el que se comprimen al máximo los acontecimientos que integran el argumento. El tiempo queda distorsionado, a merced de los pensamientos de Packer, y los sucesos que rodean al protagonista en esta alocada jornada se vuelven surreales donde los haya. Pero por muy extraña que parezca la historia en sí, en Cosmópolis, todo, absolutamente todo, se inserta en la trama por una razón hasta conformar un argumento excelentemente bien construido y pensado, a pesar de su aparente aspecto caótico.

¿Qué nos ha gustado? 
- Un día lentoCosmópolis es una novela lenta, anclada por las constantes cavilaciones de Packer durante el intenso día que dura la novela. De ahí que, aunque la obra tiene poco más de doscientas páginas, su lectura no resulta amena ni distendida sino todo lo contrario y parece como si su extensión fuera por lo menos el doble de lo que aparenta.

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