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Reseña: Ayer no más de Andrés Trapiello

Un niño presencia el asesinato a sangre fría de su padre en los primeros días de la guerra. Setenta años después reconoce de forma fortuita en una calle de León a uno de los que participó en aquel desmán, un empresario conocido que se niega a confesar dónde lo enterraron. Testigo del encuentro es el hijo de este, José Pestaña, profesor universitario y miembro de una agrupación de la memoria histórica; este enfrentamiento entre víctima y victimario, y el deseo de Pestaña de conocer los hechos tanto como de que se haga justicia le enfrentará a su padre, pero también a quienes tratan de falsear el pasado con tal de justificar sus propios deseos de revancha. Audaz e implacable con los lugares comunes que existen aún sobre la Guerra Civil, el relato avanza sin tregua en busca de una verdad que paradójicamente desquicia a buena parte de los personajes, pero no a sus principales protagonistas. Estos hallan, en medio de todo, la manera de enamorarse y de celebrar la vida, precisamente porque son libres y no temen llegar hasta el final.

¿Qué nos ha gustado?
- Ahondando en la Memoria histórica: Andrés Trapiello aborda un tema de candente actualidad en su última novela: el trasfondo de la llamada Ley de Memoria histórica y todo el complejo proceso para localizar los cadáveres de las víctimas de la Guerra Civil. El autor nos ofrece una perspectiva que intenta –aunque no siempre lo consigue– ser lo más imparcial posible, ofreciendo para ello, puntos de vista opuestos, para que sea el propio autor el que forme su opinión sobre este delicado asunto que tanto debate ha generado en la sociedad actual.
- Una visión crítica de la universidad: Trapiello aprovecha la Memoria histórica para plantear en Ayer no más una crítica, medio encubierta pero directa, a los centros de educación superior. El autor utiliza al personaje de Pestaña, y el dilema profesional-personal al que se enfrenta, para mostrar al lector una perspectiva bastante dura del sistema universitario, achancando a éste un exceso de interés personal a las investigaciones y un enorme partidismo de sus estudiosos.
- Dos protagonistas centrales: en Ayer no más sobresalen desde las primeras páginas dos figuras que superan al resto tanto en complejidad estructural como en carisma literario: por un lado, el protagonista, Pestaña, y, por otro, Mariví. Gracias a la construcción narrativa sencilla pero efectiva con la que Trapiello les dota, ambas figuras no tardan en ganarse el afecto del lector y en sobrepasar a todo el elenco sin demasiados esfuerzos.
- La experiencia se deja notar: aunque desde el punto de vista estilístico, Trapiello deja escapar alguna que otra expresión manida que disminuye, levemente, la perfección narrativa, a rasgos generales, Ayer no más es una obra en la que se deja sentir la larga experiencia de Trapiello como escritor. Y es que, en su último trabajo, el autor emplea una prosa sin grandes giros metafóricos, efectiva y sencilla, que conserva, no obstante, una gran riqueza de vocabulario y un dominio magistral de las estructuras verbales.

¿Qué no nos ha gustado?
- Monólogos abundantes: más que una novela coral, Ayer no más es una mezcla de monólogos individuales de los diferentes personajes, que reflexionan consigo mismos sobre el tema principal de la obra, sin intercambiar entre ellos demasiadas palabras. Se echa en falta, en este sentido, más interacción entre las distintas figuras –que, al final, quedan aisladas en exceso– y una mayor complejidad en el estilo narrativo que centra los monólogos, ya que estos no aparecen concretados con cada uno de los protagonistas sino que se aprovecha la misma prosa –salvo algunas marcas muy específicas– para todas las figuras que intervienen en la novela.

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