miércoles

Reseña: Vecinos de Brooklyn Heights de Peter Hedges

Tim Welch es un joven y popular profesor de historia de un instituto de clase alta de Brooklyn Heights. Parece que él y su mujer, Kate, conforman el último matrimonio joven y feliz de la zona hasta que una nueva vecina irrumpe en su ordenado y acotado mundo. Por alguna razón está decidida a franquearles la entrada a su mundo de lujo y para Tim y Kate resulta sorprendentemente divertido fingir por unas horas que pertenecen a su círculo, cargado de privilegios y excesos. Pero es entonces cuando llega una invitación secreta de la mano del más improbable de los mensajeros. A partir de ese momento, el juego del que tanto estaba disfrutando la joven pareja se complica hasta cotas insospechada.

¿Qué nos ha gustado?
- Triángulos amorosos sin fin: Vecinos de Brooklyn Heights es una novela que se basa, esencialmente en las relaciones amorosas, pasionales y sexuales que se crean entre los distintos personajes. Todo el argumento gira alrededor de estas conexiones, a veces dramáticas, a veces realistas, que Peter Hedges utiliza de forma bastante conveniente para mostrar la lector el lado más oculto de los sentimientos humanos. Una manera interesante de adentrarnos en la mente de un marido que se plantea ser infiel a su mujer o en la de una joven e intensa estudiante que siente una desbordante pasión por su profesor.
- Un chispa de humor: en todo el enredos de amores encontrados que centra Vecinos de Brooklyn Heights, Hedges deja un importante espacio al humor. La novela cuenta con más de un momento en el que las carcajadas están aseguradas como el divertido diálogo de Tim con Neil Armstrong en el que, irremediablemente, el lector no podrá disimular alguna que otra sonrisa.
- El marido gana la partida: en el capítulo de los personajes, se aprecia una diferencia significativa en cuanto a la construcción de las dos figuras centrales. Tim posee una personalidad más atractiva, aunque sus decisiones no resultan siempre aceptables, que la de su esposa, Kate, cuyo carácter no consigue despertar el interés del lector y cuya presencia dentro de la novela no pasa de una mera comparsa.
- Una lectura que no cansa: la propia estructuración de la novela, dividida en capítulos cortos, y el estilo narrativo de Hedges, hace de Vecinos de Brooklyn Heights una novela ágil, distendida y de rápida lectura, que una vez empezada no tardará en sucumbir a nuestra voracidad lectora sin oponer resistencia.

¿Qué no nos ha gustado?
- Ligera como una pluma: Vecinos de Brooklyn Heights es una novela que carece por completo de profundidad, y en la que el lector no siente, en ningún momento, emociones sentidas ni simbolismos que inviten a la reflexión sino un cierto apego a la superficialidad y, en algunas ocasiones, incluso a la trivialidad, que no deja huella alguna una vez concluida la lectura. Su cometido responde más a un entretenimiento pasajero postvacacional que a una lectura apasionante de la que no podremos desprendernos.

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