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Reseña: Un viaje de diez metros de Richard Morais

Hassan Haji nació en el piso de arriba del restaurante de su abuelo en Bombay, entre el aroma a curri y el sabor de las especias. Pero la tragedia empuja a su familia al exilio, y en su picaresco periplo Hassan y los suyos se instalan en un pueblo de los Alpes franceses, donde la célebre chef madame Mallory regenta el sofisticado Le Saule Pleureur. A sólo diez metros, los Haji montan un pequeño local de cocina hindú, cuyos intensos olores y estridente música revolucionan a los vecinos. 
Tras una serie de hilarantes contratiempos culturales, la gran chef francesa descubre, para su gran horror, que Hassan, el jovencito del otro lado de la calle, es un cocinero con un talento innato muy superior al suyo. De ese modo se desencadena una guerra culinaria llena de giros inesperados que enfrentará al padre de Hassan, un hombre curtido en las calles de Bombay, con la imperiosa madame Mallory, en una batalla campal que acabará por desvelar al joven Hassan su auténtico destino en la vida.

¿Qué nos ha gustado?
- Puedo oler lo que cocinas: la narrativa de Richard Morais en Un viaje de diez metros es una auténtica delicia sensorial. Las descripciones gráficas y realistas y la explosión de olores, colores y sabores que nos llega a través de su prosa hacen que el lector pueda saborear prácticamente el arte culinario de Hassan. Eso sí. Será mejor que nos dediquemos a la lectura de Un viaje de diez metros con el estómago lleno o de lo contrario lo único que oiremos será su rugido.
- Viajando entre fogones: el ascenso culinario de Hassan no es solo un paseo entre platos sino un viaje geográfico constante. Desde La India, pasando por Londres hasta culminar en Francia. El lector se embarcará en un recorrido por los mejores rincones y restaurantes, conociendo y saboreando sus tradiciones y sus manjares.
- Una mezcla interesante: la trama de Un viaje de diez metros es una combinación curiosa entre la ambición del crecimiento personal y el desarrollo culinario, todo ello sustentado sobre una base de progreso profesional y realización propia. En efecto, la vida de Hassan recuerda en parte a la de los protagonistas de Ratatouille y Slumdog Millionarie pero fusionados y mezclados hasta crear un argumento que juega con lo mejor de ambas películas pero que no llega a resultar un calco de ninguna de ellas.
- Un chef irremplazable: Hassan es un personaje al que es fácil querer. Sus deseos por seguir aprendiendo, por seguir avanzando hasta cumplir su sueño, son contagiosos y el lector no tarda en sentir sus éxito y fracasos como propios.

¿Qué no nos ha gustado?
- Saborea despacio: Un viaje de diez metros es una novela para disfrutar con lentitud, saboreando cada plato que cocina Hassan con pausa. De ahí que la trama no sea especialmente rápida, algo que puede desesperar a más de un lector.

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