miércoles

Reseña: Muerte en primera clase de José María Guelbenzu

¿Tiene límites la maldad? Un nuevo caso de la juez Mariana de Marco. Julia Cruz invita a su mejor amiga Mariana de Marco a asistir a un crucero de lujo por el Nilo. El grupo de invitados al crucero parece orbitar en torno a una figura central, Carmen Montesquinza, cuya elegancia le otorga una distinción que llamará la atención de Mariana. Después de una velada memorable se descubre la desaparición de Carmen, y Mariana emprenderá una investigación que sacará a la luz una oscura trama familiar y financiera.

¿Qué nos ha gustado?
- El brillo de Mariana: fue por el año 2001 cuando conocimos a Mariana de Marco, la atractiva y refinada juez que ha protagonizado, hasta la fecha, seis novelas de José María Guelbenzu. Su presencia es siempre uno de los ases que el escritor madrileño guarda en su mano y en Muerte en primera clase, vuelve a explotar al máximo el carisma del personaje. Mariana consigue sin esfuerzo ganarse la simpatía del lector hasta convertirse en la figura estrella de esta última obra de la serie. El resto de personajes no consigue llegar, ni de lejos al esplendor, que desprende la protagonista.
- Una mezcla entre refinamiento y sangre: el ambiente elitista en el que se desarrolla Muerte en primera clase – un crucero de lujo por el Nilo – y la sordidez de la historia personal que esconde tras de sí Carmen Montesquinza crea una interesante combinación de opuesto en la novela que nos ocupa. Guelbenzu nos transporta desde las élites sociales hasta la bajeza humana, creando un constante juego de antítesis y opuestos interesante y atractivo que nos enseña que incluso en los lugares más bellos también hay oscuridad.
- La intriga se mantiene: Muerte en primera clase conserva el enredo intrigante y la tensión narrativa que viene siendo habitual en las novelas de misterio protagonizadas por Mariana de Marco. Y es que la desaparición de Montesquinza desencadena toda una serie de incógnitas que mantendrán al lector atado a la trama mientras sigue a la protagonista en su particular búsqueda del culpable. Una novela de suspense como las de antes que esconde algún que otro toque original de los que Guelbenzu nos tiene acostumbrados.
- Una prosa que acompaña: el estilo narrativo de Guelbenzu es tan brillante como siempre. Una narrativa sin faltas que resulta placentera a la vez que efectiva y que favorece a la perfección ese ambiente de tensión que marca la trama.

¿Qué no nos ha gustado?
- Subtramas que despistan: paralelamente al asesinato que centra la novela, Muerte en primera clase posee toda una serie de subtramas entrelazadas – la amistad de Julia Cruz y Mariana de Marco, por ejemplo – que aportan más riqueza a la trama pero que también despistan en más de una ocasión la atención del lector de la muerte central de la obra debido a la importancia que Guelbenzu concede a estas subtramas.

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