martes

Reseña: La perla de China de Anchee Min

En los últimos días del siglo XIX, los caminos de dos niñas se cruzan casualmente en la pequeña ciudad de Chin-kiang, al sur de China. A partir de entonces se convertirán en amigas inseparables. Willow es la hija única de un humilde matrimonio chino y la testaruda Pearl proviene de una familia de misioneros cristianos. Algún día se convertirá en una escritora de fama mundial, ganadora del Pulitzer y del Nobel, pero por el momento es solo una niña que se avergüenza de su cabello rubio y se refugia en una amistad que será para ambas el gran apoyo durante uno de los periodos más tumultuosos de la historia de China. Juntas se adentran en el mundo adulto, sumido en disputas políticas y revueltas campesinas, y también juntas descubren el amor, la maternidad y afrontan sus problemas matrimoniales. Sólo el estadillo de la guerra civil logrará separarlas: Pearl es obligada a abandonar el país, y Willow es severamente castigada por la lealtad mostrada hacia su amiga «imperialista». Pero su amistad se mostrará inquebrantable. Una novela que Anchee Min convierte en un canto a la amistad y aporta una nueva visión de la figura de Pearl S. Buck, una mujer apasionada y llena de coraje, que amó a China y narró como nadie sus avatares históricos.

¿Qué nos ha gustado?
- Un ambiente que sirve de telón: propiamente, La perla de China no puede considerarse una novela puramente histórica. De hecho, el último trabajo de Anchee Min se acerca más al género de la biografía ficcionada, y prueba de ello es la poca incidencia que la autora hace –más allá de lo estrictamente necesario– sobre los acontecimientos históricos, sociales y culturales que rodean a los personajes. Así, el entorno histórico se convierte en una simple excusa para mostrar al lector la fascinante vida de Pearl y su relación de amistad con Willow sin que llegue nunca a conformarse como un factor decisivo dentro de la obra.
- La amistad por encima de todo: si algo enseña La perla de China al lector es el valor de la amistad. La conexión de Pearl y Willow se convierte en el núcleo y eje de toda la novela y los acontecimientos por los que atraviesan ambos personajes sirven para reforzar esta unión por encima de cualquier otro sentimiento. Este detalle aporta una cierta imagen de universalidad a La perla de China que supera la ambientación asiática en la que está ubicada y el personaje real en la que se basa.
- La gran Anchee Min: a la autora de origen chino Anchee Min ya la conocíamos gracias a novelas inolvidables como Azalea roja o La última emperatriz. Con estas primeras obras, Min ya apuntaba maneras, tanto en prosa como en narrativa, pero con La perla de China ha confirmado que su presencia en el panorama editorial puede fácilmente equipararse con el de Amy Tan o Maxine Hong y su nombre bien puede abrirse un hueco en el podium de la literatura asiática-americana con honores.

¿Qué no nos ha gustado?
- Botón de acelerado: desde el punto de vista del ritmo, La perla de China no es una novela demasiado equilibrada. Mientras que la primera parte de la obra –la que corresponde a la infancia de las dos protagonistas– está marcada por un desarrollo pausado y comedido, la segunda es justamente lo contrario. Min acelera los acontecimientos de manera excesiva, pasando de puntillas por sucesos –la llegada del comunismo, las dificultades por las que Willow atraviesa en su primer matrimonio, etc. – que deberían haber tenido una mayor incidencia en la trama pero que pasan desapercibidos por culpa de la rapidez con la que se desenvuelve el argumento.

Artículos relacionados
Con los pies en el cielo de Jeanne Peterson
El imperio de plata de Conn Iggulden
El lector de cadáveres de Antonio Garrido.
El último bailarín de Mao de Li Cunxin

0 comentarios :

Publicar un comentario