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Reseña: La misión embajador de Trudi Canavan

El relato arranca en la ciudad de Imardin, capital del reino de Kyralia, dos décadas después de los acontecimientos narrados en El Gran Lord, el tercer volumen de las «Crónicas del Mago Negro» protagonizadas por Sonea. 

Esta, una exparia convertida en maga negra, descubre horrorizada que su hijo, Lorkin, se ha prestado voluntario para asistir a Dannyl en su nueva misión como embajador del gremio en Sachaka, un país aún regido por despiadados magos negros. Teme que algunos de ellos deseen vengarse por las acciones que llevaron a cabo Akkarin, el difunto padre de Lorkin, y ella misma años atrás, así que cuando llega la noticia de que Lorkin ha desaparecido, Sonea está desesperada por salir en su busca. 

Pero sabe que, si desobedece las restricciones que le impone el todopoderoso gremio y abandona la ciudad, la exiliarán para siempre. Además, su viejo amigo Cery necesita su ayuda: en el marco de la cruenta guerra que se libra entre los principales ladrones de la ciudad, un enemigo anónimo acaba de matar a casi toda su familia recurriendo a la magia. Lorkin, mientras tanto, accede a facetas inesperadas de la sociedad, el paisaje y la magia de Sachaka de la mano de su intrigante secuestradora, y descubre detalles del legado mágico de su padre que podrían cambiar el rumbo de su propia existencia para siempre.

¿Qué nos ha gustado?
- Fantasía asequible para todos: el estilo narrativo de Trudi Canavan convierte La misión embajador en una obra de fantasía amena y distendida, no tan detallista como El nombre del viento ni tan puramente fantástica como El señor de los anillos; perfecta, por tanto, para lectores poco habituados a este género que buscan una lectura accesible y no demasiaado enrevesada.
- Un mundo discreto pero efectivo: Canavan construye el universo literario en el que se desarrolla La misión embajador con descripciones muy sintéticas. El lector no se ve sobrepasado en ningún momento por largos con informaciones adicionales acerca de la cultura, la sociedad o la historia. Canavan va directa a los datos estrictamente necesarios para la historia, sin que con ello se sacrifique la efectividad del entorno ni el realismo del mismo.
- Una obra independiente: a pesar de que Canavan recupera en La misión embajador a muchos de los personajes que ya conocimos en las dos anteriores sagas, el lector no siente la necesidad de leer los trabajos anteriores de la autora para entender la trama y la caracterización de las figuras narrativas que van apareciendo en la novela. La misión embajador es una obra independiente por completo que posee su propia entidad y que no requiere de lecturas adicionales para su completa comprensión.

¿Qué no nos ha gustado?
- Innovación cero: la trama de La misión embajador no deslumbra, precisamente por su originalidad. De hecho, los acontecimientos se enmarcan en exceso en situaciones poco novedosas y enredos previsibles, que, a veces, caen incluso en contradicciones, lastrando la lectura con un cierto carácter clónico y repetitivo.
- Nos quedamos por el camino: aunque La misión embajador es una novela fantástica aceptable, el peso de sus predecesoras es demasiado fuerte. En esta nueva novela, Canavan no llega, ni de lejos, al nivel de calidad que impuso en sus dos anteriores sagas. No hay grandes sorpresas, ni momentos memorables. Tan solo una trama lineal que pierde fuerza conforme va avanzando y de la que no conseguimos extraer ningún capítulo digno de recordar.

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