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Reseña: El vals lento de las tortugas de Katherine Pancol

Después del extraordinario éxito de Los ojos amarillos de los cocodrilos, llega la anhelada continuación. Este libro es como una borrasca en medio de la vida… El beso abrasador de aquel al que nunca debimos besar… Un abrazo que es refugio o muerte… Un hombre inquietante pero encantador… Una mujer que tiembla y espera ardientemente… Un hombre que miente… Una mujer que cree dirigir el baile pero que ha perdido el paso…Dos adolescentes más enterados que los mayores… Un hombre que juega a resucitar… Un padre allá arriba, entre las estrellas, musitando al oído de su hija… Un perro tan feo que nos apartamos de su lado… Personajes que avanzan tercamente. Como pequeñas tortugas obstinadas. Que aprenden a bailar lentamente, lentamente. En un mundo demasiado rápido, demasiado violento.

¿Qué nos ha gustado? 
- Siguiendo la misma línea: El vals lento de las tortugas mantiene el mismo estilo original, desenfadado y divertido que caracterizó Los ojos amarillos de los cocodrilos. Por eso, para quienes disfrutaron de la primera parte de la serie, esta novela es una lectura obligada que no puede pasarse por alto y que nos dejará unas horas de entretenimiento nada desdeñables. Eso sí. Es posible que al conocer ya el estilo de Katherine Pancol, esta segunda obra no resulte tan sorprendente como la primera.
- Una trama en evolución: El vals lento de las tortugas es una de esas obras en las que los acontecimientos van ganando interés y atractivo conforme avanza la lectura. Con cada capítulo, la novela abandona la lentitud inicial y adopta una progresión mas dinámica hasta desembocar en un ritmo rápido y entretenido que no nos abandonará hasta el final.
- Una conclusión impactante: aunque los últimos capítulos de El vals lento de las tortugas transcurren tan deprisa que casi el lector no tiene tiempo de asimilar lo que está ocurriendo, Pancol consigue cerrar la trama con un portazo final tan impactante que nos dejará sorprendidos y desconcertados a partes iguales. Desde luego, una de esas conclusiones que nos hacen agradecer en silencio que haya una siguiente novela esperándonos en las librerías.
- Los personajes crecen: a diferencia de Los ojos amarillos de los cocodrilos, en El vals lento de las tortugas se aprecia mejor la evolución interna de los protagonistas, especialmente de Josephine. Su personalidad cambia y se adapta a las circunstancias de forma mas perfecta y realista que antes pero sin perder, a cambio, su carisma propio. También los personajes secundarios ganan en profundidad y Pancol incide más sobre sus entornos particulares hasta convertirlos en figuras con mayor presencia y perfección narrativa.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Un principio para tener paciencia: si algo se necesita cuando el lector se adentra en los primeros capítulos de El vals lento de las tortugas es una buena dosis de paciencia. Pancol inicia la trama con tanta lentitud que tendremos que echar mano de un buen esfuerzo para seguir la lectura y no abandonarla con el primer intento de dormirnos que tengamos.

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1 comentarios :

Maravillosa reseña, aunque me extraña que no se haya nombrado en ningún momento la novela "La caza del carnero salvaje", por su evidente conexión con "Baila, baila, baila", sin perderse, en ambas historias, la independencia. Maravillosas novelas.

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