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Reseña: Dioses sin hombres de Hari Kunzru

Un niño de cuatro años desaparece y sus padres se ven envueltos en una mediática caza de brujas. Una estrella del rock británica se esconde en un destartalado motel. Una refugiada iraquí es convertida en actriz en un pueblo de mentira creado por el ejército estadounidense. Un místico jesuita español del siglo XVIII da muestras de excesiva independencia… Un puñado de vidas convergen alrededor de una primigenia formación rocosa en el desierto de Mojave, en California: allí el presente se conecta con el pasado y la tierra con el cielo, subvirtiendo las reglas de dioses y hombres.

¿Qué nos ha gustado?
- El trasfondo humano: a pesar de lo fraccionada que está la novela, Hari Kunzru consigue que todos los personajes que intervienen en ella muestren, de alguna forma, el lado más humano de sus particulares existencias. Dioses sin hombres no es un libro de aventuras sino de pensamientos y sentimientos, que nos acerca los secretos de la condición humana en todo su esplendor.
- Una multitud de significados: la propia complejidad de Dioses sin hombres convierte la novela en una obra de distintas lecturas, cuyo significado más profundo puede resultar casi opuesto de un lector a otro. Para algunos la novela de Kunzru será un alegato a la fe. Para otros una historia de desarrollo y progreso. Visiones muy diferentes pero todas ellas validas gracias a la polivalencia que encierra esta novela.
- Una prosa sin reproches: el estilo de Kunzru resulta sobresaliente en Dioses sin hombres. Solo por disfrutar de la prosa metafórica, vibrante y sarcástica del escritor merece la pena leer la novela.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una historia de todos y de ninguno: la trama de Dioses sin hombres es, en realidad, un argumento múltiple; diferentes historias, protagonizadas por distintas personas, separadas incluso por siglos, que se unen hasta crear una novela original pero mareante. Al final, el lector no termina de entender qué conexión existe entre todas las historias y el cambio de perspectiva constante termina por estropear la lectura en más de un capítulo.
- Sin igualdades: aunque, en teoría, Dioses sin hombres debería mostrar una cierta igualdad entre los diferentes hilos argumentales que la componen, el lector no tarda en percatarse del claro preferitismo que Kunzru concede a algunas de las historias que conforman la novela. Así, la desaparición de Raj es la trama que más peso posee dentro de Dioses sin hombres, eclipsando en complejidad y presencia, al resto de argumentos, que permanecen más en un segundo plano.

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