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Reseña: Defender a Jacob de William Landay

Cuando descubren el cadáver de Ben Rifkin, de tan sólo catorce años, en medio del bosque con tres puñaladas en el pecho, la paradisíaca comunidad de Newton pierde la inocencia de golpe. El ayudante del fiscal del distrito, Andy Barber, se hace cargo de un caso que se convierte en prioritario. Sin embargo, cuando su hijo Jacob, compañero de clase de Ben, es acusado del crimen, Andy no sólo perderá su trabajo, sino que verá cómo el mundo que tanto esfuerzo le ha costado construir empieza a tambalearse. Apremiado por una creciente ansiedad y convencido de que su hijo ha sido injustamente acusado, buceará en Facebook, interrogará a los compañeros de clase del chico, se enfrentará a su esposa Laurie y al infierno de sus orígenes y hará lo imposible para hallar un culpable que permita devolverle la inocencia a Jacob y la paz a su vida.

¿Qué nos ha gustado?
- Sin nada que decir sobre la prosa: la narrativa de William Landay es sobresaliente. En Defender a Jacob, el escritor norteamericano demuestra que es capaz de jugar con las metáforas y los recursos estilísticos incluso en una novela tan limitada como un thriller legal. Eso sin contar con los brillantes diálogos, que se ajustan a las personalidades de los diferentes personajes como si les escucháramos hablar en cada página.
- El misterio de Jacob: el personaje de Jacob no es solo el protagonista central de la novela, sobre el que gira toda la trama, sino que constituye la figura más enigmática, contradictoria y atractiva de toda la novela. Solo conocemos su personalidad a través de los demás personajes y el continuo velo enigmático que cubre su posible inocencia o culpabilidad es la clave de toda la trama. Un protagonista inigualable al que no tardaremos en apreciar y odiar a partes iguales.
- Unos personajes con sentimientos: al margen de Jacob, el resto del elenco de Defender a Jacob está bastante conseguido desde el punto de vista narrativo. El afán protector de Andy –que solo puede ser entendido como instinto paternal– o la perspicacia de Laurie convierten a las figuras que acompañan a Jacob en personajes de carne y hueso cuyas sentimientos y reacciones se acercan mucho a la complejidad humana.
- ¿Somos todos asesinos?: una de las cuestiones sobre las que incide de forma indirecta Defender a Jacob es la tendencia natural del ser humano hacia el asesinato. Landay aprovecha la trama de esta novela para plantear al lector esta interesante pregunta aunque la respuesta a ella quede en manos de quien lee la novela…

¿Qué no nos ha gustado?
- ¡Quiero salir de tu cabeza!: una de las principales desventajas de Defender a Jacob es que la narración incide de forma excesiva en los pensamientos del narrador, que acaban cayendo en un círculo sin fin, repetitivo, del que a veces parece no haber salida.
- Estamos en un juicio: Defender a Jacob es, ante todo, un thriller legal por lo que gran parte de la novela se basa en el juicio contra Jacob. Para aquellos lectores que encuentren en este tipo de novelas una lectura apasionante, no hay mucho que decir. Defender a Jacob es la novela perfecta. En cambio, para quienes prefieren algo más de acción e investigación y no tantos juicios y careos, la ultima obra de Landay les resultará un aburrimiento insufrible.

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