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Reseña: Baila, baila, baila de Haruki Murakami

En marzo de 1983, el joven protagonista de esta novela, redactor freelance todoterreno, después de pasar días sombríos, siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado. Viaja a Sapporo con la intención de alojarse en el Hotel Delfín, donde años atrás pasó una semana con una misteriosa mujer que, de manera inesperada, desapareció de su lado. A su llegada descubre que han derribado el hotel y que en su lugar se alza otro, moderno y lujoso, pero su estancia allí propicia la aparición de personajes envueltos en un aura de irrealidad: una guapa recepcionista que ha vivido experiencias inverosímiles, una adolescente dotada de una aguda sensibilidad, o un antiguo compañero de colegio, ahora actor de éxito, que lo meterá en graves aprietos. Asesinatos, viajes a Hawai, pasajes a otros mundos y fiestas se suceden al ritmo de la música que suena en la radio de su destartalado Subaru. Lo cierto es que, como afirma un enigmático personaje, todo está conectado. Porque sólo se regresa al Hotel Delfín para poder empezar de nuevo.

¿Qué nos ha gustado? 
- El estilo de un maestro: la prosa de Haruki Murakami en Baila, baila, baila puede resumirse con una única palabra: sobresaliente. La novela recoge toda la fuerza narrativa, la intensidad emocional y la esencia intelectual que esconde tras de sí la escritura del autor japonés, sin perder además un fino toque de humor seco que convierten Baila, baila, baila en una lectura compleja pero perfecta para los lectores mas exigentes.
- Lo que se esconde detrás de las apariencias: en Baila, baila, baila, Murakami sigue de cerca la estela metafórica de sus novelas predecesoras hasta convertir una trama, en apariencia sencilla y con una cierta semejanza a las obras detectivescas, en un complejo relato moralista sobre la importancia de la realización personal y la lucha contra el destino y las tradiciones sociales. Desde luego, una obra para pensar y replantearnos aspectos vitales de nuestra existencia de una forma velada pero efectiva.
- Como la vida misma: la forma en que Murakami entrelaza las vidas de los distintos protagonistas en Baila, baila, baila convierte la trama de la novela que nos ocupa en un reflejo casi cristalino del devenir –a veces afortunado, otras casi providencial–, de la existencia humana. El escritor japonés consigue lo mas difícil en este sentido: capturar la complejidad de la vida sin caer en deus ex machina en ningún momento.
- La vida de los personajes: las figuras que integran el elenco de Baila, baila, baila son tan complejas, tan perfectas desde el punto de vista narrativo, que se asemejan más a personas vivas a las que el lector contempla como si las conociera de primera mano más que a meros personajes de ficción. Aunque Murakami siempre ha destacado por las minuciosas caracterizaciones de sus personajes, en Baila, baila, baila ha demostrado que incluso lo bueno puede ser aún mejor.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Dos novelas, una trama: tanto el trasfondo narrativo como el argumento de Baila, baila, baila recuerdan de forma clara a Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. La similitud entre ambas novelas es tal que parece como si Murakami hubiera tomado una misma idea y la hubiera fraccionado en dos novelas, cada una con sus giros argumentales propios pero extraídas de una misma raíz conjunta que acaba por resultar demasiado parecida.

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2 comentarios :

Hace poco leí esta novela y estoy aún sobrecogido. Es verdad que Murakami abusa en ocasiones de lo onírico y espiritual para desarrollar sus historias pero es que lo hace tan bien..., te hace sobrecogerte con cada párrafo y siempre siempre al menos a mi me deja con un desasosiego difícil de explicar, tiene algo mágico que nadie puede negar ni igualar; y el final..., dios mio vaya final. Genial Murakami

no me gustó, mi profe me puso un 2

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