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Reseña: La delicadeza de David Foenkinos

La delicadezaNathalie es una mujer afortunada. Felizmente casada con François, pasa los días rodeada de risas y libros. Un día la pena llama a su puerta: François muere inesperadamente. Nathalie languidece entonces entre las paredes de su casa y se vuelca en la oficina. Pero justo cuando ha dejado de creer en la magia de la vida, ésta vuelve a sorprenderla y revelarse en su forma más maravillosa. La delicadeza es la novela de la esperanza y la imaginación, la novela de ese París fascinante en el que el dolor y la vulgaridad se transforman en poesía. Un libro que querrás tener siempre cerca, para deleitarte de nuevo con su elegancia literaria o sonreír con su mordaz ingenio, pero, sobre todo, para recordar que siempre, incluso en los momentos más inesperados, cualquier cosa es posible.

¿Qué nos ha gustado?
- Una novela para reflexionar: David Foenkinos consigue atrapar al lector por la forma tan natural con la que nos invita a reflexionar sobre cuestiones trascendentales, como el amor y la muerte, imbricadas en los acontecimientos como un todo indisoluble y nada artificial.
- Emociones a flor de piel: lo mejor de La delicadeza es el retrato tan perfecto y sentido que Foenkinos hace de las emociones y sentimientos que rodean a los personajes. El escritor francés adentra al lector en sus corazones hasta hacerle sentir el dolor, la esperanza y la felicidad por los que ellos mismos atraviesan con una gran intensidad y profundidad.
- Descripciones frente a diálogos: como consecuencia del carácter interiorista que marca La delicadeza, las descripciones de sentimientos y pensamientos son el arma narrativa que más sobresale en esta novela. Foenkinos sacrifica la efectividad de los diálogos para volcar toda la fuerza argumental en las descripciones internas de los personajes, que son las que verdaderamente aportan ese toque tan intimista a La delicadeza.
- El mundo de la rumorología laboral: otro de los grandes aciertos es la interesante crítica que Foenkinos hace en la novela sobre los rumores de oficina. La relación de Natalie y Marcus sirve de base para mostrar la crueldad y las consecuencias que se esconden tras los cuchicheos entre compañeros y cómo estos se transforman en verdaderos enemigos de ambos.
- Como su propio título indica: el estilo narrativo de Foenkinos hace honor al nombre de  la novela. Delicado, pausado y con cierta ternura envolviendo las descripciones. Una delicia para saborear despacio, en un lugar tranquilo  donde se pueda disfrutar de la atmósfera de sentimientos que rodea La delicadeza.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una historia unidireccional: la trama de La delicadeza no es demasiado original ni deslumbra por su compleja construcción. Una línea argumental plana, sin altibajos ni grandes dramas que se mantiene, tal vez, en un ritmo demasiado constante, sobre todo para aquellos lectores que busquen en un libro alguna sorpresa insospechada oculta entre las páginas. 
 - Adornos inncesarios: tal vez en un intento por aportar algo novedoso a la novela, Foenkinos introduce material explicativo que, muchas veces, resulta totalmente innecesario y que rompe, de forma demasiado brusca, el ritmo de la trama. La incorporación de notas al pie para explicar detalles intranscendentes o la inclusión de capítulos que amplían un fragmento determinado de la trama no aportan ese toque original que el autor parecía pretender, sino todo lo contrario.

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