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Reseña: La caza de Andrew Fukuda

La cazaCuando caiga el sol, empieza a correr. A sus diecisiete años, Gene lucha por sobrevivir en una sociedad en la que los humanos han sido devorados por la raza dominante y se encuentran al borde de la extinción. Cuando es reclutado para participar en la caza patrocinada por el gobierno con el propósito de encontrar a los pocos supervivientes, no sólo debe aprender el arte de la lucha, sino también eludir las crecientes sospechas de sus compañeros respecto a su verdadera naturaleza.

¿Qué nos ha gustado?
- Un sorprendente soplo de aire nuevo: a veces ocurre que cuando creemos que una temática está tan saturada que ya no puede sorprendernos, aparece un libro que echa por tierra todo lo anterior. Este es el caso de La caza un libro que recupera la tan manida temática de los vampiros pero con un enfoque radicalmente opuesto a lo que habíamos leído hasta ahora dentro del sector juvenil.
- Adiós a la bondad: en La caza no hay personajes del tipo Edward Cullen o Stefan Salvatore. Aquí los vampiros no son seres bondadosos que conviven pacíficamente entre los humanos, alimentándose de los animales. Son, en realidad criaturas despiadadas que, tras años de caza indiscriminada, han acabado con la raza humana hasta alzarse como los dueños del mundo. Una visión más brutal y despiadada de estas criaturas de la noche.
- Unos antagonistas de colmillos afilados: lo primero que llama la atención en La caza es la caracterización que Andrew Fukuda imprime a los vampiros. La forma que tienen de comer, dormir, relacionarse o, incluso, reír se sale, ya no sólo de todo lo que habíamos visto recientemente, sino también de la imagen más común de los vampiros para imprimir a la novela un toque más personal y diferente.
- La sangre que no falte: la trama, además de ser muy rápida y dinámica en el desarrollo de los acontecimientos, mantiene como rasgo distintivo un alto componente de violencia y gore. La caza no es un libro para los adolescentes más jóvenes ni para lectores sensibles puesto que Fukuda explota al máximo las dosis de sangre y peleas que aparecen en el libro, sin rastro alguno de sensibilidad ni dulzura.
- Una tensión asfixiante: el hecho de que en Gene tenga que vigilar cada uno de sus movimientos para que sus enemigos no descubran quién es en realidad hace que la intensidad narrativa aumente de forma progresiva a lo largo de toda la novela. Sentimos como lector la angustia del protagonista cuando los vampiros sospechan de él como si fuéramos nosotros los que debemos sobrevivir en un mundo tan despiadado como el suyo.
- Directo y sin rodeos: amena pero, sobre todo, muy directa, la narrativa de Fukuda resulta oscura y atrayente a partes iguales. El escritor norteamericano construye con acierto un mundo exótico pero lo envuelve con un halo de oscuridad para que el lector se sumerja en la historia pero también se horrorice ante la crueldad que rodea a Gene.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un principio que tarda en arrancar: la lentitud con la que Fukuda nos presenta el mundo en el que vive Gene durante los primeros capítulos acaba por resultar un tanto desesperante. La trama tarda tal vez demasiado en coger velocidad y las descripciones que nos adentran en el universo vampírico de Fukuda ralentizan este ritmo inicial todavía más.

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