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Reseña: La casa de los primates de Sara Gruen

Isabel Duncan, científica del Laboratorio de Lenguaje de Grandes Primates, no comprende a la gente pero sí entiende a los simios, especialmente a los bonobos Sam, Bonzo, Lola, Mbongo, Jelani y Makena, que son capaces de razonar y de comunicarse en el lenguaje de signos americano. Isabel se siente más a gusto con ellos de lo que jamás se ha sentido entre los humanos, hasta que conoce a John Thigpen, un periodista centrado en su matrimonio que está escribiendo un artículo de interés humano. Pero, cuando una explosión hace volar el laboratorio por los aires, la crónica de John se convierte en el reportaje de su vida e Isabel se ve obligada a interactuar con los de su propia especie para salvar a su familia de primates de una nueva forma de explotación por parte de los humanos.

¿Qué nos ha gustado?
- Luces y sombras del maltrato animal: Sara Gruen nos acerca en La casa de los primates la doble cara de una misma moneda. La crueldad de aquellos que ven en  los animales simples objetos y las de aquellos que se esfuerzan cada día por protegerlos. Una doble visión sobre un mismo  problema que combina la esperanza y la degradación humana con la misma intensidad.
- Los primates superan a los elefantes: la presencia de animales que desempeñan las veces de personaje narrativo no es algo extraño en las novelas de Sara Gruen. Ya lo vimos en Agua para elefantes en la que la elefanta Rosie era una más del elenco circense. Pero en La casa de los primates, los primates poseen un papel más decisivo y cercano con el lector. Su inteligencia y su similitud con  los humanos hace que el lector se sienta más unido a ellos de lo que pudo haber estado en Agua para elefantes con Rosie. Una cercanía más natural y poderosa.
 - Humor a raudales: uno de los detalles que más sorprende de La casa de los primates son las dosis nada desdeñables de humor que Gruen va introduciendo a lo largo de la trama. El primer contacto de John con el mundo de las strippers deja al lector con más de una escena cargada de risas y frases divertidas de dobles sentidos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un principio lento: a diferencia de lo que leímos en Agua para elefantes en la que el mundo animal y la tensión amoroso entre los personajes convierte el arranque de la novela en un pistoletazo de salida muy atrayente, Gruen no termina de convencernos hasta que no  llegamos a las 100 primeras páginas. Y es que las historias personales y paralelas de Isabel y John que dominan el principio de la obra resultan demasiado lentas y poco seductoras desde el punto de vista argumental.
- Alguna sorpresa, por favor: en  lo que más falla La casa de los primates es en la falta absoluta de sorpresas argumentales. La trama resulta tan obvia que no tardamos ni dos capítulos en dilucidar quién es el malvado y quiénes son los héroes. Algún que otro giro insospechado no hubiese venido mal para aportar un toque más intrigante a la novela.
- ¿Es esto un libro de política?: si hay algo que no encaja en absoluto en  la trama de La casa de los primates es el excesivo componente político que Gruen introduce en la novela. En algunos capítulos las inclusiones relacionadas con este entorno no son solo demasiado numerosas sino que están totalmente fuera de  lugar y acaban por resultar aburridas.
- La trama absorbe a los personajes: la gran cantidad de sucesos que envuelven la trama de La casa de los primates hace que el propio argumento acabe por eclipsar la presencia de los  protagonistas, convertidos en meras figuras al servicio de la historia, sin presencia propia dentro de ella.

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3 comentarios :

Es una pena que las alusiones a política o la lentitud de la novela la echen a perder... De todos modos me gustaría leer algo de la autora. Tengo Agua para elefantes desde hace tiempo, así que espero leer la novela pronto.

Hola. leí este libro hace poco y también leí agua para elefantes anteriormente. Sin dudas este últimjo me gustó muchísimo más. Los personajes estaban mejor perfilados. Con la casa de los primates, sinceramente, me esperaba algo mejor, pero como dices en tu reseña, los personajes centrales me parecieron bastante flojos.
Aún así, disfrute su lectura. saludos
paula

Sí, lo cierto es que La casa de lo primates no termina de enganchar nunca, verdad? A diferencia de Agua para elefantes. Es una lástima porque es una novela que después de leer la anterior la empiezas con muchas ganas y luego te vas desinflando. En fin… Habrá que esperar a la siguiente de Sara Gruen

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