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Reseña: El libro de los veranos de Emylia Hall

El libro de los veranosBeth Lowe recibe un paquete postal. En su interior, una carta la informa de que su madre, a la que hace mucho tiempo que no ve, ha fallecido. También hay un álbum con el título El libro de los veranos. Solo contiene fotografías: recuerdos reunidos por su madre que sirven para narrar los siete maravillosos veranos que Beth pasó en la campiña húngara durante su niñez. En ese tiempo tuvo que mantenerse en equilibrio, en la cuerda floja entre sus padres, recientemente separados, y entre dos países muy diferentes. Su arrebatadora aunque imperfecta madre húngara frente a su amable y reservado padre inglés; la deslumbrante finca de un artista y una casa vacía en pleno Devon. Esa época tuvo un final desgarrador cuando Beth cumplió los dieciséis. Desde entonces, no se ha permitido recordar sus años de infancia. Pero la llegada de El libro de los veranos precipita el pasado sobre el presente, tan vívido, doloroso y profundo como lo había sido siempre.

¿Qué nos ha gustado?
- Una trama con un poco de todo: el argumento de El libro de los veranos entremezcla a partes iguales momentos tristes, que nos harán derramar alguna que otra lagrimilla, con instantes de felicidad, cargados de magia y sentimentalismo. Todo ello sustentado sobre una base reflexiva que invitará al lector a replantearse el verdadero significado de la redención y de las segundas oportunidades.
- Una escritora que nos traslada en el espacio: El libro de los veranos es una novela que nos transporta a los espacios en los que viven los protagonistas con una facilidad sorprendente. Esto es, sobre todo, gracias a la prosa de Emylia Hall, que, mediante una combinación de sencillez y profundidad, permite al lector sentir el sol de Hungría o la frescura del agua en mitad de un bosque.
- Un homenaje a Hungría: El libro de los veranos es, ante todo, una exaltación de Hungría, de su gente y de sus paisajes. Hall no se preocupa en ocultar la admiración que siente por este país y, a través de la propia historia de la novela, invita al lector a enamorarse de esta tierra, tan poco conocida a pesar de la excepcional belleza que se percibe a través de las páginas de El libro de los veranos.

¿Qué no nos ha gustado?
- La niñez bien, pero la adolescencia...: uno de los detalles más matizables de El libro de los veranos es el contraste que se crea entre los veranos correspondientes a la infancia de Beth y los de su adolescencia. Frente a la riqueza narrativa y la viveza de los primeros años, los últimos capítulos pierdan toda la fuerza de los episodios precedentes. Hall acaba perdida entre los resentimientos y los primeros amores de Beth y la historia acaba por flojear.
- Un final que nos deja indiferentes: si hay un adjetivo que describe de forma exacta la conclusión de El libro de los veranos ese es abrupto. Hall cierra la trama de la novela con tanta rapidez que deja al lector con cientos de preguntas en la cabeza y ninguna respuesta como consolación.

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