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Reseña: El cementerio de barcos de Paolo Bacigalupi

Cable de cobre. Planchas de hierro. Chatarra. A veces aceite o incluso un bidón de petróleo, un recurso de otros tiempos. Estos son los tesoros que el joven Nailer encuentra entre los restos de los barcos varados. En la costa de lo que una vez fue el golfo de México la gente vive de desguazar estos antiguos petroleros y buques mercantes, y malvender a las grandes empresas. Nailer y sus compañeros, la «cuadrilla ligera», afrontan el trabajo más arriesgado: meterse en las entrañas de los barcos. Es una profesión dura en un mundo duro, en el que nadie cuida de nadie y gana quien es más rápido. La única manera de salir es con un golpe de suerte. Y ese llega el día en que, tras un huracán, Nailer encuentra un hermoso velero, uno de los clípers con los que siempre ha soñado, encallado en las rocas. Si vende lo que ha quedado, podría abandonar la playa. Pero dentro también hay una chica prisionera: si la mata, será rico; si la ayuda a salvarse y regresar con los suyos empezará la aventura.

¿Qué nos ha gustado?
- Un héroe fuera de lo normal: el personaje más destacado de El cementerio de barcos es Nailer, el protagonista de la novela, que se desmarca del resto del elenco desde el principio por ser muy diferente de los típicos protagonistas de narrativa distópica. Nada de estereotipos y ni de atractivo físico. Nailer es la antítesis de cualquier héroe, aunque no por ello resulte menos atractivo.
- Profundidad argumental: Paolo Bacigalupi desarrolla en El cementerio de barcos un argumento muy logrado, rápido y cargado de dobles lecturas para que, quien quiera, reflexione sobre el paralelismo que existe entre la novela y la realidad que vivimos.
 - Lenguaje pulido: El cementerio de barcos mantiene la misma narrativa lírica de la que disfrutamos en La chica mecánica, con una absoluta supremacía del lenguaje sobre el argumento. Sobresalientes, sin duda, son las descripciones, que realmente consiguen transportar al lector a ese mundo consumido en el que se enmarcan los personajes. Especialmente interesantes son las imágenes que Bacigalupi ofrece de las ciudades, que aparecen ante nosotros como mezclas de exóticos escenarios y urbes fantasmas, atrayentes y solitarias a partes iguales.
- Reivindicaciones templadas: teniendo en cuenta que El cementerio de barcos utiliza como trasfondo el cambio climático y la desaparición de recursos naturales como base de su novela, cabría esperar que el escritor estadounidense convirtiera tarde o temprano el libro en una apología a favor de las energías renovables. Pero, a excepción de un único capítulo a mitad de obra, Bacigalupi introduce unas reivindicativas leves y muy bien dosificadas que consiguen que acabe primando el universo de la novela frente a las críticas sociales y políticas en las que podría haber entrada el libro.

¿Qué no nos ha gustado?
- Recuerdos demasiado claros: las similitudes entre El cementerio de barcos y La chica mecánica son claras. Ambas novelas se ubican en un universo apocalíptico muy similar, en el que los recursos naturales escasean y en el que el futuro consiste en vivir el día a día sin esperar mejor mañana. Uno de los pocos detalles que las diferencian es que la nueva obra de Bacigalupi posee una trama y unos personajes que encajan mejor con un público menos maduro que el que disfrutó con La chica mecánica.
- Emociones perdidas: El cementerio de barcos no consigue despertar y los sentimientos del lector todo lo que podría haber hecho. Esto no se debe tanto a la falta de carisma de los propios personajes sino al escaso componente emocional que Bacigalupi introduce en la trama. Con todo lo que sufre el protagonista, tendríamos que sentir sus penalidades de forma más cercanas; un objetivo que no se consigue ni de lejos.

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1 comentarios :

Me encantó La chica mecánica!!! Tengo muchas ganas de leer esta nueva novela

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