miércoles

Reseña: El ángel rojo, de Franck Thilliez

El ángel rojoLa aparición de un cadáver decapitado, artísticamente troceado y diseminado con enigmáticos designios por diversos rincones de París, sacude de un modo eléctrico al comisario Franck Sharko. Saber que no se trata del cuerpo de su esposa, que lleva ya seis meses desaparecida sin que nadie haya pedido rescate y sin que se tenga la menor pista sobre su paradero, es sólo un consuelo menor. Al contrario, este descubrimiento da pie a una estremecedora y alucinante investigación que pone en contacto a Sharko con los ambientes más sórdidos que puedan imaginarse, con las redes virtuales más exhibicionistas y enloquecidas, con los personajes más crueles y despiadados.

¿Qué nos ha gustado?
- Ritmo progresivo: El ángel rojo es una novela que crece en intensidad conforme pasan las  páginas. La velocidad con la que se desarrollan los acontecimientos se vuelve realmente frenética a partir de la mitad de la obra cuando los sucesos que, hasta ese momento, parecían independientes, se conectan hasta formar una tupida red perfecta para atraparnos hasta el final.
- Ahondando en la oscuridad humana: Franck Thilliez adentra al lector hasta las profundidades más sórdidas y mezquinas de un asesino, mostrando con crudeza la faceta más salvaje que se esconde en la mente de un homicida, sin tapujos de ningún tipo.
- Un protagonista creíble: Sharko es un personaje que desde que aparece en El ángel rojo por primera vez se deja querer por la naturalidad con la que está construido. El sufrimiento por el que atraviesa tras la desaparición de su esposa no resulta impostado en ningún momento y el lector le acompaña en su particular persecución del asesino en serie sientiéndose parte de su vida.

¿Qué no nos ha gustado?
- Comienzo lento: el principio de El ángel rojo no es de esos que nos quitan la respiración en las primeras páginas. De hecho, los primeros capítulos pueden llegar a aburrir ante la lentitud con la que Thilliez va ensamblando las diferentes piezas de la trama.
- Innovación nula: a diferencia de lo que vimos en las novelas precedentes de Thilliez, Gataca y El síndrome E, El ángel rojo no deslumbra por  lo imprevisible de su trama. No hay que ser un lector avanzado para ir descubriendo por donde van a ir los acontecimientos conforme se va avanzando.
- Sangre y sensibilidad: El ángel rojo es, ante todo, una novela que no escatima en los detalles más morbosos y desagradables para acercarnos una realidad que, de por sí, resulta bastante escabrosa. Aunque este detalle le confiere un toque de originalidad y realismo que es muy adecuado a la temática de la novela, también hace que la obra sea poco adecuada para lectores sensibles y de digestión lenta para el resto.

Artículos relacionados
El hombre que quiso matarme de Suichi Yoshida
El coleccionista de Paul Cleave
O ella muere de Gregg Hurwitz
No soy un serial killer de Dan Wells.

0 comentarios :

Publicar un comentario