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La tabla esmeralda

La tabla esmeraldaMadrid, en la actualidad. Hasta que El Astrólogo se cruzó en su camino, Ana, una joven historiadora del arte del Museo del Prado, llevaba una vida tranquila junto a Konrad, un rico empresario y coleccionista de arte alemán. Pero una carta escrita durante la Segunda Guerra Mundial los pone sobre la pista del misterioso cuadro atribuido a Giorgione, el enigmático pintor del Renacimiento. Alentado por el enorme valor de El Astrólogo, Konrad convence a Ana para embarcarse en su búsqueda. La joven, consciente de todas las dificultades que se le presentan, pedirá ayuda al doctor Alain Arnoux de la Universidad de la Sorbona, especialista en localizar obras de arte expoliadas por los nazis. Pero esta decisión sólo parece complicarle las cosas.


¿Qué nos ha gustado?
- Mezcla de géneros y temas: en La tabla esmeralda, Carla Montero construye una trama en la que confluyen muchos ingredientes: amores trágicos, intereses políticos, luchas de poder, venganzas encubiertas y el sufrimiento ante una guerra que acaba por sumir a toda Europa en la desesperación. Pinceladas heredadas de diferentes géneros que se combinan con la historia, el arte y la política hasta crear un libro de lectura amena y muy entretenida.
- Trasfondo bélico: el trasfondo social-histórico que se esconde tras la trama principal es aún mejor que el argumento central. La escritora española nos muestra todo un retrato de la ocupación nazi en Francia, el papel de la Resistencia y las atrocidades que se cometieron entonces. La recreación de unos años difíciles y de la valentía de quienes lucharon por recuperar sus vidas que aporta una mayor profundidad a los acontecimientos principales, centrados más en la búsqueda del famoso cuadro.
- Pasado y presente, unidos: Montero consigue entretejer las dos historia que integran La tabla esmeralda de forma tan simbiótica que el lector viaja del pasado al presente sin sufrir constantes baches temporales en el desarrollo. La vida de Ana García da paso a la de Sarah Bauer y con cada nuevo descubrimiento, los sucesos se entrelazan entre sí como si formaran parte de un todo unitario.
- Intriga a raudales: La tabla esmeralda sostiene, a modo de constante, continuos giros inesperados y una asfixiante intriga alrededor del cuadro, cuyos secretos se van desvelando poco a poco para mantener al lector en vilo hasta las últimas páginas.

¿Qué no nos ha gustado?
- Protagonistas sin carisma: la similitud entre ambas protagonistas, Ana García y Sarah Bauer, queda claro desde los primeros compases de la novela al igual que su falta de carisma. Inseguras y dependientes de terceras personas, ninguna de las dos consigue atraer al lector lo suficiente mientras nos adentramos en el primer tercio de la novela. Por suerte, la evolución psicológica a la que Montero las somete conforme los acontecimientos se van desarrollando, hace que su inconsistencia inicial vaya subsanándose de forma progresiva hasta hacer que la presencia de ambas en la trama se vuelva imprescindible.
- Demasiado larga: la novela, con más de 700 páginas de extensión, se vuelve demasiado pesada, sobre todo a la mitad. Unos cuantos capítulos menos no hubiesen venido mal.

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