martes

Tokio Blues

Tokio BluesTokio Blues es un recorrido por la adolescencia y la madurez; por el paso de una edad a otra; por la evolución paulatina de una persona, que mantiene como trasfondo la búsqueda de la felicidad permanente. Un relato complejo e integrista que profundiza en el alma de los personajes en un intento por desentrañar la esencia humana. Todo esto por supuesto aderezado con el estilo único y personal del siempre controvertido Haruki Murakami.

Tras su regreso a Tokio, Toru Watanabe, aprovecha su vuelta para rememorar recuerdos del pasado que le trasladarán a su época universitaria y a su relación con dos de las mujeres que más marcaron su vida: Naoko la joven con la que mantuvo una tormentosa relación, y Midori su alegre compañera de facultad que consiguió desestabilizar sus sentimientos.

Desde luego, visto así, el argumento de Tokio Blues no resulta para nada atractivo. Poco más de lo mismo aderezado con algún componente lacrimógeno. Pero lo cierto es que la novela que nos ocupa es mucho más que este simplista argumento. Es un entramado más complejo, más profundo, que permite al lector viajar por la delgada línea entre la niñez y la madurez a través de la particular perspectiva de su personaje principal.

El amor y la muerte se convierten en esta novela en el telón de fondo principal para mostrar un recorrido por las complejidades de la vida y la permanente búsqueda de la felicidad a través del crecimiento vital de los protagonistas. Temas que parecen imposibles de reunir se convierten en Tokio Blues en el trasfondo de una historia interiorista y reflexiva que invita al lector, desde las primeras páginas, a replantearse muchos de los interrogantes vitales que se van haciendo los personajes a lo largo de la obra.

Ante todo Tokio Blues es una novela compleja que refleja de alguna forma la personalidad complicada de su autor, Haruki Murakami, y su peculiar estilo meditabundo, lento y detallista. Desde una postura distante, Murakami desgrana una estructura básica cargada de reflexiones sobre la condición humana, sin dejar de despertar las emociones más intensas del lector como sólo él es capaz de hacer.

El hecho de que Tokio Blues sea una novela generacional, muy del estilo de El guardián entre el centeno, dicta en gran parte el perfil de personajes que van apareciendo en la obra. Tanto Toru como Naoko y Midori representan las contradicciones propias de la edad adolescente así como también sintetizan los comportamientos y dilemas internos tan característicos de este período vital.

Jóvenes que todavía no terminan de encontrar su sitio en el mundo y que intentan desesperadamente entender los sentimientos y los pensamientos que van aflorando en sus mentes y en sus corazones mientras luchan por entender el contexto que empieza a envolverles, muy lejos de la inocencia de la infancia que empiezan a dejar atrás y que gracias a su perfecta caracterización consiguen generar una empatía con el sector tanto o adolescente como adulto.

Tokio Blues es, en definitiva, una novela que necesita un pausado tiempo de lectura para poder asimilar el perfecto retrato que Murakami hace de la adolescencia pero que, sin duda, no decepcionará a todos los lectores dispuestos a profundizar en una narrativa pensativa e interiorista.

0 comentarios :

Publicar un comentario