martes

Sorry

SorrySorry, la última novela de Zoran Drvenkar parte de una idea loca que tienen cuatro amigos: la creación de una agencia a la que los clientes acuden para que pidan disculpas en su nombre a otra persona. Aunque el proyecto resulta un tanto rocambolesco, el negocio no tarda en convertirse en un éxito. Todo parece ir mejor de lo previsto hasta que un desconocido contrata los servicios de la agencia para que pidan disculpas por un asesinato y luego se deshagan del cadáver. Lo que empieza siendo un juego entre amigos acaba convertido en una narración escalofriante, que se desarrolla de forma vertiginosa bajo una capa narrativa de violencia y gore en cantidades nada desdeñables.

Toda la trama, de principio a fin, está narrada utilizando las múltiples respectivas como principal soporte. El argumento avanza y retrocede al cambiar de un narrador a otro, se traslada de un espacio a otro, pero deja tras de sí un reguero de pistas que el lector deberá seguir en su particular búsqueda del culpable. Precisamente por esto, Sorry no es una novela para aquellos lectores que busquen un libro de misterio sencillo, en el que solo esté presente el triángulo básico detectivesco: asesino, cargan en indefectible. La última novela de Drvenkar es mucho más compleja que todo eso. A la base propia de una novela de misterio, se le une una detallista reflexión sobre la vida misma y la compleja condición humana que el escritor croata construye y mezcla a su alrededor.

Sorry es una novela que, sobre todo, nos hace recapacitar sobre qué es el bien y qué es el mal y de qué forma los acontecimientos pueden cambiar según el prisma desde el cual se observen. La propia configuración de los personajes contribuye a generar en el lector está impresión. Cada uno de ellos, desde los supuestos protagonistas hasta los antagonistas, son un rico retrato de las motivaciones y los impulsos humanos, desde los más denigrantes hasta los dignos de admiración, que nos hacen dudar, en más de una ocasión, quién es el bueno de la novela y quién el malo. Turbios pasados, marcados en algunos casos por delitos, ambiciones y pasiones ocultas estarán presentes en los personajes, complicándose y enredándose más y más conforme la trama se complica.

Aunque la agencia de perdón que constituyen los cuatro protagonistas resulta un tanto irreal y bastante increíble en un primer momento, lo cierto es que Drvenkar sabe utilizar esta extraña empresa para introducir una interesante reflexión sobre el perdón y la culpa alrededor del cual giran a toda la esencia de la novela. Eso sí. A pesar de su brillante construcción y la interesante reflexión medio filosófica que el autor croata incorpora, Sorry no es una novela recomendable para los lectores más sensibles. Tienes que ser un gran admirador de lo bizarre y lo gore para disfrutar al máximo de esa obra.

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