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Si estuvieras aquí

Si estuvieras aquíFrancesco Gungui se dio a conocer hace apenas unos años con Siempre estarás tú, una novela juvenil que retomaba el amor adolescente como principal baluarte y que triunfó en su país natal y fuera de él gracias a la calidad estilística y narrativa de su novela debut. Gungui vuelve a retomar los personajes de su novela anterior para continuar la historia de amor de Luca y Alice, esta vez, con la distancia como principal obstáculo.

La relación de Luca y Alice parece más consolidada que nunca. Tras los acontecimientos de Siempre estarás tú, su amor se convierte en lo más importante para ambos. Pero, tras el final del instituto, Luca decide marcharse a Berkeley para estudiar economía dejando atrás a Alice que, a su vez, tendrá que enfrentarse a los problemas por los que atraviesa su familia como consecuencia de la crisis. La situación parece sólo un distanciamiento temporal aunque no tarda en complicarse cuando los celos y las dudas entran en escena, poniendo en jaque todo por lo que los dos protagonistas lucharon en Siempre estarás tú.

La trama de Si estuvieras aquí, aunque no demasiado original, consigue ser bastante realista y coherente. El problema de las suspicacias y los temores motivados por la distancia aparecen muy bien sintetizados, así como las complejidades y disyuntivas, no sólo del amor, sino también de la vida adolescente. Los problemas por los que atraviesa Alice en Italia con su familia y la crisis personal de Luca que acaba por empujarle a Berkeley compendian ese carácter joven, inconsistente todavía, pero que lucha por abrirse un hueco en la vida y en el mundo.

Tanto la construcción de los personajes como el estilo de Gungui resultan muy similares a lo que ya encontramos en Siempre estarás tú. Luca y Alice vuelven a ser los protagonistas indiscutibles, manteniendo la personalidad fresca y desenvuelta que tanto nos gustó en la novela precedente casi intacta. Sin embargo, el pequeño lapso de tiempo que transcurre entre una novela y otra se deja notar a través de la evolución psicológica que Gungui imprime a ambos desde los primeros compases de Si estuvieras aquí. Una evolución que aporta, a su vez, una mayor madurez tanto a los personajes como a los problemas a los que ellos mismos se enfrentan y que evita, convenientemente, que la novela quede anclada en la eterna adolescencia.

Tampoco el estilo de Gungui sufre grandes variaciones. Rápido, sencillo y ameno el escritor italiano evita descripciones excesivas y diálogos aburridos para optar por una narración fresca y dinámica que consigue encajar muy bien con el público al que va dirigida la novela y que recuerda en parte a la narrativa Moccia pero con un toque más personal.

Si estuvieras aquí es una novela divertida, tierna y, sobre todo, romántica. Gungui retoma una relación que ya consiguió cautivar a los lectores hace tres años, con la misma seriedad y confianza que ya demostró en Siempre estarás tú pero aportando una dosis de mayor madurez y profundidad a los acontecimientos. Una segunda parte que mantiene el listón de calidad interpuesto por su predecesora y que sitúa a Gungui en el círculo de los escritores de novela romántica que inauguró Federico Moccia.

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