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Numbers

Numbers de Rachel Ward es uno de esos libros que, cuando se cruzan en tu camino por primera vez, te atrapa de inmediato, gracias a un diseño de portada impecable y un resumen en la parte posterior tan fascinante que resulte imposible no querer llevárselo a casa. Luego, cuando por fin tienes la obra entre tus manos, empiezas a preguntarte si, una vez más, te has dejado llevar por las “trampas” del marketing editorial. Una duda que, sin embargo, desaparece antes de las primeras 10 páginas de la novela y no vuelve cruzar nuestra cabeza nunca más, mientras nos dedicamos a devorar la obra, incapaces de soltar las manos del libro. Con Numbers, la confianza en la primera impresión resulta una apuesta segura.

El argumento de Numbers resulta de por sí atrapante. La protagonista es Jem, una joven con un don especial que le permite ver la fecha exacta de la muerte de cada persona con la que se cruza. Muchos podrían pensar que esta capacidad es, sin lugar a dudas, un regalo divino y seguro que, otros tantos, darían lo que fuera por tenerlo. Pero Jem no considera su don de forma tan positiva. Con una vida supeditada a esta extraña habilidad desde que tiene uso de razón, su existencia se limita a la soledad y al aislamiento del mundo y de sí misma, algo que, sin embargo, cambia por completo tras la aparición de Spider en escena.

La construcción narrativa de Jem resulta bastante convincente y el lector se siente conectado con la protagonista desde el principio, hasta el punto de que los errores que comete al largo de la novela se perciben casi como fracasos de una amiga cercana que necesita nuestra ayuda. Al margen de Jem, Spider es otro personaje que merece una mención aparte, aunque ésta no resulte, precisamente, demasiado positiva. Su personalidad excesivamente arrogante hace que la presencia de Spider resulte demasiado pesada en algunos momentos y sus apariciones en la trama se convierten más en un suplicio para el lector que en una bendición.

A pesar de la aparente complejidad argumental de Numbers, los acontecimientos se desgranan con bastante fluidez, empleando un vocabulario no demasiado complejo y un estilo narrativo muy concreto que evita, sobre todo, los circunloquios plomizos. Los escenarios tampoco quedan demasiado definidos pero no se convierten en folios en blanco en los que se sitúan los personajes como recortables descontextualizados. Ward opta por unas descripciones resueltas y cortas, suficientes para que el lector sepa dónde están los protagonistas.

Todo esto, unido a la rapidez con la que se desenvuelven los diferentes sucesos de la trama, hacen que el rimo general de la obra resulte vertiginoso y contribuye, sin duda, a mantener en alza la atención del lector, evitando así cualquier amago de pérdida de interés.

Numbers es una obra que no defrauda. Diferente y original, con un argumento inquietante, cargado de emociones fuertes, unos personajes profundos y una narrativa fácil pero no simplista y la perspectiva de una continuación segura aguardándonos. Una hora más que recomendable si está dispuesto a dejar que atrapar desde la primera página.

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