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Night School

Night SchoolEn un colegio donde las apariencias engañan y donde todos parecen esconder algo, una joven problemática y desatendida por sus padres deberá esforzarse por descubrir que secretos esconde su nueva escuela y qué relación tiene ella con el extraño lugar que es ahora su hogar. Fuertes dosis de suspense y misterio se combinan en Night School en la que C. J. Daugherty demuestra que no solamente es una experta en libros de no ficción sino que también se mueve con soltura en el sector de la literatura juvenil.

La vida de Allie no es fácil. Incomprendida por sus padres y rodeada de unas amistades poco recomendables, su única aspiración es descubrir alguna nueva forma para sacar de quicio a sus progenitores y parecer aún más rebelde de lo que ya es. Pero su trayectoria de travesuras y rebeldía llega a su fin cuando sus padres, tras su tercera visita a la comisaría, deciden enviarla a Cimmeria, un colegio especial en el que no se permiten ordenadores ni teléfonos móviles y cuyos alumnos, superdotados o hijos de familias influyentes en su mayoría, no son quienes dicen ser. Allie descubrirá poco a poco que su nueva escuela es mucho más que una simple institución para niños problemáticos como ella y tendrá que echar mano de todo su ingenio para descubrir los secretos que esconde tras sus muros.

Daugherty implanta en Night School un universo literario cargado de suspense, en el que no existe la confianza ni la amistad y en el que nada es lo que parece. Las falsas apariencias y las sospechas encubiertas crean una atmósfera inquietante, incluso a veces escalofriante, que juega con las verdades y las mentiras hasta desconcertar, no sólo a la protagonista, sino también al lector que cree saber en las primeras páginas qué es lo que está ocurriendo en Cimmeria.

Es una lástima que todo el misterio que Daugherty imprime tan acertadamente a la trama se desvanezca de forma súbita durante el desenlace, en el que la autora no termina de atar de forma convincente todos los cabos sueltos. El lector termina la novela con la extraña sensación de que falta algo, una pieza sin situar en el puzzle de la historia, que hace que la conclusión sea más precipitada de lo que se esperaba. Unas cuantas páginas más en el desenlace no habrían venido nada mal para cerrar el argumento de forma más convincente.

Night School está protagonizada por un amplio elenco de personajes y cada uno de ellos posee un papel importante y único dentro de la trama. Los hay con buen corazón, amables y comprensibles con Allie, como Rachel o Jo, pero también los hay crueles y odiosos que están dispuestos a todo para hacerle la vida imposible, como Gabe. Tampoco falta el don Juan de turno, Sylvain, ni el chico guapo atormentado que lo único que quiere es ayudar a la protagonista, Carter. Un amplio abanico de personajes, a cada cual más diferente, sobre los que Daugherty imprime un carácter enigmático y desconcertante que no sólo contribuye a que la trama se vuelva un auténtico juego de luces y sombras sino que también hace que el lector dude de la sinceridad de todos. Incluso de los que dicen ser amigos.

Una novela de lectura amena, sin largas descripciones y con diálogos rápidos, que utiliza el suspense como principal gancho de atracción de los lectores, sin olvidar, por supuesto, unas grandes dosis de humor y amor. Desde luego, una apuesta acertada para todos aquellos que busquen algo más que romances juveniles empastados para pasar el rato.

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