martes

La pirámide roja

Rick Riordan se ha convertido, desde que lanzara allá por el año 2005, la primera novela de Percy Jackson, en uno de los autores de literatura juvenil más cotizados, aclamados y seguidos del sector. Su última obra, La pirámide roja, ha pasado a engrosar la larga lista de best seller que llevan el sello Riordan, demostrando que, a pesar de su popularidad, este autor sigue siendo capaz de crear una novela cargada de imaginación, con unos personajes divertidos y un elevado componente mitológico, esta vez, centrado en el mundo egipcio.

En La pirámide roja nos encontramos con dos hermanos protagonistas, Carter y Sadie, que sufren un giro radical en sus vidas cuando se ven inmersos en una lucha sobrenatural entre los dioses egipcios mientras intentan salvar a la humanidad de su destrucción a manos de Seth. En su camino se cruzan con otras muchas divinidades faraónicas que, encarnadas en personas actuales de carne y hueso, se integran en el presente, ayudando o, por el contrario, obstaculizando el triunfo del malvado antagonista.

El principal atractivo de la trama, al margen de la peculiar mezcla entre historia antigua y actualidad, son, sin lugar a dudas, sus personajes. Nada de estereotipos ni personajes planos. Tanto Carter como Sadie crean una interacción creciente con el lector que convierte a éste en un miembro más de la novela, al tiempo que, de forma paralela, los propios protagonistas crecen en complejidad narrativa conforme avanza la obra. También el resto de personajes posee una construcción bastante desarrollada. Desde la bondadosa y amable diosa gata hasta la misteriosa Zia, pasando por el cruel Seth, que aparece en todo su esplendor en los últimos compases de la obra.

El interés que el antiguo Egipto ha despertado siempre, se explota en La pirámide roja de forma tan acertada como dosificada, reconstruyendo el universo histórico de los faraones y de las pirámides como una técnica que combina misterio, acción y fantasía apartes iguales. Además, el particular atractivo exótico que aporta al argumento todo el mundo egipcio, se intercala en la novela de forma natural, sin que resulte un implante artificial de material didáctico sin sentido.

El estilo de Riordan en La pirámide roja deja muy claro que el escritor norteamericano no es ningún autor novel. Los diálogos, sobre los que descansa gran parte de la estructura, se desarrollan de forma rápida; las descripciones armonizan intriga y realismo; y el tono combina de forma acertada un humor desbordante y una seriedad mantenida.

No obstante, La pirámide roja mantiene unos sospechosos paralelismos con algunas de sus hermanas predecesoras. Riordan abandona los dioses griegos de Percy Jackson que tantos beneficios que le reportaron para sustituirlos por las divinidades egipcias, y la línea argumental de adolescente enredado en asuntos sobrenaturales con dioses vuelve a aparecer de forma casi exacta.

Aún así, la calidad narrativa de La pirámide roja es algo incuestionable y, si dejamos a un lado incómodos parecidos que desmerecen un poco la originalidad de la obra, la nueva novela de Rick Riordan es una propuesta perfecta para paladares juveniles.

0 comentarios :

Publicar un comentario