martes

La devoción del sospechoso

La devoción del sospechosoHablar de Keigo Higashino en Occidente es como mencionar a un escritor desconocido, uno de los muchos que se ve obligado a vivir en la sombra de los grandes autores que acaparan titulares y espacio en las librerías. Pero insinuar ese mismo nombre en Japón, donde la firma Higashino ha vendido más de 5 millones de obras y donde los premios literarios más destacados del país se rinden de forma incondicional a sus pies, tiene el mismo peso que citar al autor superventas por excelencia. Tras su éxito arrollador en Asia, Keigo Higashino desembarca en Europa con una de sus obras más leídas, La devoción del sospechoso, una novela negra que mezcla con acierto todos los ingredientes básicos del género y que consigue plasmar un ambiente narrativo cargado de tensión dramática.

Adentrarse en La devoción del sospechoso es zambullirse de lleno en un argumento atrapante, que tienta al lector a buscar las respuestas en un complejo puzzle de mentiras y verdades en torno a un asesinato. Giros y controversias en la trama y en los personajes que ponen en juego la capacidad de los lectores para desentrañar el mundo literario creado por Keigo Higashino en esta obra.

Tras el sospechoso homicidio de un hombre en plena ciudad de Tokio la policía no tarda en señalar a la esposa de éste, Yasuko Hanaoka, como responsable de la muerte. Pero la maraña de mentiras y coartadas falsas que Ishigami, el vecino excéntrico y particular de Yasuko, prepara para proteger a la mujer a la que ama acaba por disipar todas las sospechas. Sólo la habilidad de un antiguo compañero de Ishigami, Yukawa, más conocido como Profesor Galileo, conseguirá poner en duda la historia inventada en torno al asesinato mientras el lector se esfuerza también por saber qué pasó en realidad.

El hecho de que los protagonistas no adolezcan de la simplista estereotipificación tan común en la literatura negra es algo también sobresaliente en La devoción del sospechoso. El Profesor Galileo no es el típico detective al que el lector está acostumbrado y tampoco Ishigami es el antagonista malvado que se podía esperar. Ambos poseen unos rasgos únicos que les desmarcan de los modelos más comunes del género de suspense.

Higashino juega además desde las primeras páginas con los complejos pensamientos de todos los personajes para profundizar en sus fortalezas y debilidades, creando un mosaico de interiores personales que completan la trama principal y la dotan de un carácter más intimista. Precisamente como consecuencia de esta profundidad personal, el ritmo de la obra adquiere en algunos momentos un desarrollo pausado, haciendo que los diferentes acontecimientos queden supeditados por completo a los personajes y a sus dramas propios.

El estilo personal de Higashino resulta también muy diferente del que encontramos en otros autores nipones, como el controvertido Murakami. Frente a la prosa compleja y casi lírica de sus compatriotas, el autor de La devoción del sospechoso presenta una técnica mucho más ligera, que adentra al lector en una trama policial magistralmente compuesta, en la que los acontecimientos se suceden de forma inesperada, rápida y sorprendente, sin excesivas contextualizaciones ni descripciones detallistas.

La capacidad inherente del autor por captar el interés de su público con tanta fuerza e implicarle al mismo tiempo en el argumento, hace que La devoción del sospechoso se convierta en un libro adictivo, una de esas obras que no puedes dejar aunque aparezca un plan excepcional en tu calendario. Una adicción que recuerda a la capacidad de seducción de otros autores occidentales de literatura negra como Agatha Christie o Mary Higgins Clark. En definitiva, un libro excepcional que demuestra que la celebridad y la maestría de Higashino no es algo casual sino una etiqueta más que merecida.

0 comentarios :

Publicar un comentario